Grupo Parlamentario MORENA, LXVI Legislatura

VE Senador Óscar Cantón Zetina Sesión Extraordinaria 280526

Con su permiso Presidenta, compañeros y compañeras Senadores.

Acudo a esta tribuna en mi carácter de presidente de la Comisión de Puntos Constitucionales para presentar el dictamen de las Comisiones Unidas por extradición a un inciso D a la base sexta del artículo 41 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, a fin de incorporar una nueva causal de nulidad de elecciones por intervención o injerencia extranjera.

Esta reforma tiene un propósito superior, profundamente democrático y profundamente patriótico. Se trata de garantizar que en México las elecciones las decida el pueblo y nadie más. Porque la soberanía es el derecho irrenunciable de nuestro pueblo a decidir su destino, a elegir a sus autoridades y a formar libremente su voluntad política, sin presiones, sin dinero extranjero, sin campañas de manipulación, sin intereses externos, disfrazados de sociedad civil, de opinión pública o de supuesta defensa democrática.

Esta reforma parte de una verdad sencilla que cualquier ciudadana, cualquier ciudadano entiende. Si una elección se contamina con intervención extranjera, si desde fuera se pretende influir en las preferencias de la gente o en los resultados electorales, entonces ya no estamos frente a una elección plenamente libre, auténtica y soberana.

Por eso estamos proponiendo que cuando se acrediten, cuando se acrediten actos de intervención o injerencia extranjera que influyan en los resultados electorales, pueda actualizarse una causal de nulidad. Esto como una regla constitucional clara, seria y garantista, que deberá probarse plenamente ante las autoridades electorales competentes. 

Es decir, tendrá que acreditarse con pruebas objetivas, materiales y suficientes. Tendrá que demostrarse que la conducta fue grave, dolosa y determinante y tendrá también que existir un vínculo claro entre la intervención extranjera y la afectación a la equidad de la contienda, a la libertad del sufragio o a la autenticidad de los resultados.

Hoy, las formas de intervención extranjera ya no son las mismas de otros tiempos, ya no siempre llegan con tropas, con embajadas presionando abiertamente o con comunicados diplomáticos.

Hoy pueden llegar mediante financiamiento opaco, campañas de desinformación, manipulación digital, ciberataques, redes artificiales de propaganda o supuestas organizaciones que reciben recursos del extranjero y terminan participando directa o indirectamente en la disputa política nacional. Y entonces hay que preguntarlo desde esta tribuna.

¿Por qué algunos temen tanto a que el pueblo mexicano sea el único que decida? ¿Por qué les molesta que la Constitución cierre la puerta a la injerencia extranjera? ¿Por qué se incomodan cuando decimos que ninguna potencia, ningún gobierno extranjero, ninguna agencia, ninguna organización financiada desde fuera debe sustituir la voluntad popular? La respuesta es evidente, porque hay quienes nunca han confiado en el pueblo. Cuando el pueblo no les da la razón en las urnas, buscan afuera lo que no consiguen adentro.

Cuando pierden respaldo social, acuden a campañas, financiamientos, presiones y narrativas construidas desde intereses ajenos a la nación. Nosotros decimos lo contrario, cooperación sí, claro, subordinación no. Relaciones internacionales, sí, intervención política, no. Libertad de expresión, sí, financiamiento extranjero para influir en elecciones, no. Observación electoral, sí, manipulación de la voluntad popular, no.

Esta reforma no limita derechos, al contrario, esta reforma protege los derechos, protege el derecho de la ciudadanía a votar libremente protege el derecho del pueblo a que su decisión sea respetada. Protege la autenticidad del sufragio, protege la democracia frente a las nuevas amenazas que ya se han visto en otras partes del mundo y que México no puede ignorar. 

Compañeras y compañeros, el artículo 39 constitucional dice que la soberanía nacional reside esencial y originariamente en el pueblo. Esa no es una declaración decorativa, es el corazón de nuestra Constitución y el sentido de nuestra República. Y si la soberanía reside en el pueblo, entonces ninguna fuerza extranjera puede pretender orientar, condicionar o torcer el resultado de una elección mexicana.

Por eso este dictamen es necesario, oportuno y constitucionalmente pertinente, porque convierte en regla jurídica lo que ya es una convicción histórica de nuestro pueblo México no acepta injerencias. México no admite tutelajes. México no se arrodilla ante intereses extranjeros.

Hoy, desde el Senado de la República, tenemos la responsabilidad de fortalecer nuestra democracia, de blindar nuestras elecciones y de mandar un mensaje claro. En México, solamente hay un dueño de la voluntad, de la voluntad, del pueblo, que es el propio pueblo. Por eso solicito respetuosamente el voto a favor de este dictamen. Gracias por su atención.

Gracias, Presidenta.