Grupo Parlamentario MORENA, LXVI Legislatura

VE Sen. Martha Lucía Micher Camarena, Sesión Ordinaria 220926

Gracias, presidente.

Compañeras senadoras y senadores, acudo ante este pleno en mi calidad de presidenta de la Comisión para la Igualdad de Género, para presentar el Dictamen por el que se reforman diversas disposiciones de la Ley General para la Igualdad Sustantiva entre Mujeres y Hombres con el propósito de fortalecer la política pública de igualdad desde una visión interseccional, intercultural y una visión de género y de derechos humanos.

Esta reforma forma parte del reconocimiento de una realidad ineludible: las desigualdades entre mujeres y hombres no impactan de manera uniforme a todas las mujeres. Incluso entre nosotras no somos iguales. Las condiciones estructurales de discriminación se profundizan cuando convergen otros factores como el origen étnico, la condición social, la edad, la discapacidad, la condición migratoria o la pertenencia a pueblos y comunidades indígenas o afromexicanas. 

Y frente a esta realidad, la ley y las políticas públicas tienen que responder con mayor precisión, inclusión y justicia. Por ello, hemos propuesto aprobar esta incorporación de manera expresa en los artículos 14, 15, 16 y 17 de esta ley para que exista la obligación de que las políticas de igualdad sustantiva en los ámbitos estatal, municipal y nacional se diseñen e implementen con perspectiva de género, interseccionalidad, interculturalidad y enfoque de derechos humanos. 

Esto es fundamental porque la igualdad sustantiva, es decir, el derribar todos los obstáculos para que podamos acceder al ejercicio pleno de nuestros derechos, es decir, que no haya discriminación y que tengamos igualdad de oportunidades, exige que las mujeres, al no ser sujetos homogéneos, sujetas homogéneas, tenemos diversas realidades, realidades que atraviesan como las condiciones sociales, las condiciones culturales, económicas, territoriales, que generan desigualdades específicas y requieren respuestas diferenciadas desde la política pública. Es decir, si se va a tomar la decisión de justicia para juzgar a una mujer y se va a crear una política pública en favor de esas mujeres, hay que tomar en cuenta si son indígenas, si son afromexicanas, qué cuestión económica tienen, a qué clase pertenecen, qué idioma hablan, a qué se dedican, si son madres, jefas de hogar. Todo eso tiene que ser tomado en cuenta para la definición de una política pública y requiere respuestas diferenciadas que el Estado tiene que dar. Y esto crea la necesidad de reconocer la diversidad de experiencias, de contextos y barreras estructurales que enfrentan millones de mujeres en nuestro país.

La perspectiva de género, esta posibilidad de visibilizar la desigualdad que vivimos las mujeres, nos ha permitido entender que las desigualdades entre hombres y mujeres no son naturales ni casuales. Sino resultado de estructuras históricas, sociales y culturales que han colocado a las mujeres en condiciones de desventaja, de subordinación y de discriminación. 

La interseccionalidad permite entender que la discriminación no opera de manera aislada. Que una mujer indígena, afromexicana, rural o con discapacidad puede enfrentar múltiples obstáculos y simultáneos para acceder a derechos y oportunidades en condiciones de igualdad. 

Y por su parte la interculturalidad obliga a reconocer, a respetar y a valorar la diversidad cultural que caracteriza a nuestro país, entendiendo que México es una nación plural, integrada por pueblos, comunidades y contextos culturales distintos. 

Incorporar estos tres enfoques es fundamental porque nos permite construir políticas integrales, justas y eficaces. Asimismo, este dictamen fortalece la participación y el reconocimiento de las mujeres en áreas de desarrollo nacional, que son sectores históricamente masculinizados y en los que las mujeres seguimos subrepresentadas. 

Por eso consideramos muy importante su voto a favor, reconocer este aporte, que no es solamente una medida de justicia, es una condición indispensable para el desarrollo sostenible, la innovación y la competitividad del país. 

Por eso, compañeras, no basta con reconocer formalmente en la ley la igualdad. Necesitamos construir condiciones reales que, por supuesto, nos ayuden a fortalecer el marco normativo en materia de igualdad y que seamos incluyentes, sensibles a la diversidad de las mujeres mexicanas. Por su atención, muchísimas gracias.