Con la venia de sus señorías, senadoras y senadores.
Acudo a esta tribuna para hablar en nombre de las e integrantes de la Comisión de Estudios Legislativos y hacer la presentación condigna de este proyecto de dictamen a la iniciativa de reformas constitucionales enviada por la presidenta de México, la doctora Claudia Sheinbaum Pardo.
La propuesta tiene un objetivo claro y profundamente democrático. Reducir los privilegios, los privilegios que son insidiosos cuando se tienen por el solo hecho de ejercer el poder, y fortalecer la participación del pueblo en la toma de las decisiones que le incumben en las decisiones fundamentales de la Nación.
La reforma que hoy discutimos muestra urbi et orbe, la vocación, la determinación de la presidenta de México, la doctora Claudia Sheinbaum, por continuar y consolidar el proceso de transformación que vive nuestro país.
Se inscribe en un proceso histórico de cambios sociales y estructurales de México. Es la continuación de una ruta iniciada en 2018 por los gobiernos de la Cuarta Transformación, que han colocado en el centro de cada decisión pública, el principio que hoy para nosotros es irrenunciable: El poder es para servir al pueblo, no para servirse de él.
Por eso, este dictamen de reformas fortalece el principio de austeridad republicana como eje rector del estado. No es una política administrativa, se trata de un mandato ético y ahora mandato constitucional.
Se trata de entender que cada peso del presupuesto público pertenece al pueblo y que su uso debe responder a criterios de eficiencia, de honestidad y de justicia social.
En ese sentido, el proyecto de dictamen plantea medidas concretas para terminar con los privilegios, ajustar las remuneraciones de todos los servidores públicos a los límites constitucionales, eliminar beneficios indebidos financiados con recursos públicos y establecer mecanismos de racionalidad en los distintos órdenes de gobierno.
Este dictamen es un paso firme hacia el fortalecimiento de nuestra democracia, porque si algo ha quedado claro en los últimos años, en los últimos dos gobiernos, gobiernos de Cuarta Transformación, es que la democracia no puede reducirse a un momento electoral. La democracia debe ser, tiene que ser permanente, viva, participativa.
Por ello, en el proyecto dictamen se fortalece la figura de la revocación de mandato como un instrumento que materializa el principio vacilar que consagra el artículo 39 de nuestra Carta Fundamental, que la soberanía reside esencial y originariamente en el pueblo de México.
La revocación de mandato no es un mecanismo de confrontación, entiéndase bien, es un mecanismo de responsabilidad, es la posibilidad de que el pueblo evalúe y en uso de su soberanía, determine si han de proseguir o no, quienes con su voto el pueblo ha elegido.
Es en esencia, la expresión más clara de un claro principio democrático: el pueblo pone y el pueblo quita.
Por otro lado, también es importante mencionar que en el proyecto dictamen se proponen ajustes a la integración de los ayuntamientos, esto con el propósito de evitar distorsiones en la representación y asegurar que los recursos públicos se orienten directamente en beneficio de las comunidades.
Compañeras senadoras, compañeros senadores, lo que hoy discutimos no es solamente una reforma constitucional, es una definición de cómo se concibe el ejercicio de las responsabilidades públicas, cómo se concibe, sobre todo, ese ejercicio en el marco de una República.
Para la Cuarta Transformación, de inspiración juarista y obradorista, el poder se ejerce con humildad, el servicio público es un deber y no, nunca, un privilegio.
Hoy damos un paso más en esa dirección, porque cuando se eliminan los privilegios, se dignifica la función pública.
Por último, pero nunca más importante, sobre todo, diría yo, uno de los aspectos más importantes que se recogen en el proyecto de dictamen, tiene que ver con la consagración y la ampliación del principio de paridad de género y perspectiva de género. En el caso del primer concepto de paridad, se recoge en sus vertientes vertical y horizontal en la integración de los ayuntamientos.
Y este trabajo, quiero decirlo desde esta tribuna, se debe principalmente a los oficios de la senadora Malú Micher, a quien le expreso mi reconocimiento y mi admiración por su lucha incansable por los derechos de las mujeres de México.
Invito de manera respetuosa, de manera comedida, a los integrantes de todas las fuerzas políticas representados en este Senado, especialmente a nuestros compañeros de viaje, a nuestros compañeros de principios, a las senadoras y senadores del Partido del Trabajo: La Cuarta Transformación tiene objetivos superiores, la transformación de la vida pública de México no ha concluido.
Tengamos claro que este viaje que hemos emprendido tiene mucha ruta por andar y que será, será en función de esos principios que debemos modular nuestro criterio.
Apelo a su alta responsabilidad y solicito a todas y a todos que acompañemos esta iniciativa, este proyecto de dictamen que hará de México un país y una República que merece, que merece el pueblo de México.
Es cuanto, senadora presidenta.


