Señora Secretaria de Energía, maestra Luz Elena González Escobar, compañeras y compañeros senadores, servidoras y servidores públicos de la Secretaría de Energía, directivos de Petróleos Mexicanos y de la Comisión Federal de Electricidad, medios de comunicación, pueblo de México que nos sigue a través de los distintos medios, sea usted bienvenida a esta casa del federalismo.
Su presencia, acompañada por el equipo que dirige los destinos energéticos del país, honra la obligación republicana que marcó el artículo sesenta y nueve de nuestra Constitución, rendir cuentas ante el pueblo, representado en el Senado de la República. Pero más allá del cumplimiento formal, su comparecencia es símbolo de una nueva etapa, la del renacimiento energético en México.
México ha forjado su historia a la luz del petróleo y de la electricidad. Desde que Lázaro Cárdenas nacionalizó el petróleo en 1938, entendimos que la energía no es una mercancía, es soberanía, es identidad y es destino nacional. Años más tarde, con la creación de la Comisión Federal de Electricidad, el Estado asumió la responsabilidad de iluminar los hogares, las escuelas, los caminos del país más profundos.
Hoy, bajo el liderazgo de la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, la Cuarta Transformación retoma ese legado histórico y lo proyecta hacia el siglo veintiuno, la soberanía energética con justicia social y visión sustentable. No se trata sólo de producir energía, sino de garantizar que cada kilowatt y cada barril sirvan para fortalecer la independencia nacional y el bienestar del pueblo.
Durante este año, México ha dado pasos firmes hacia esa meta. La Comisión Federal de Electricidad ha recuperado terreno como columna vertebral del sistema eléctrico mexicano. Hoy genera más del 72 por ciento de la electricidad que consume el país y ha alcanzado ingresos históricos por más de 339 mil millones de pesos en el primer semestre de 2025. Esa fortaleza permite impulsar un ambicioso programa de expansión, más de 6.700 kilómetros de nuevas líneas de transmisión que conectarán regiones industriales, comunidades rurales y pueblos de desarrollo con una red más moderna y confiable.
Por su parte, Petróleos Mexicanos mantiene viva la llama del nacionalismo energético. La producción de hidrocarburos líquidos promedia ya 1.63 millones de barriles diarios y la extracción de gas natural crece a un ritmo sostenido. El esfuerzo financiero y operativo ha permitido un aumento de más de 30 por ciento en la salud operativa del sector respecto al año anterior.
Estos avances, más que cifras, son el reflejo de un cambio estructural en la visión del Estado mexicano, porque hoy el centro de la política energética no es la ganancia privada.
El mundo entero transita hacia energías limpias y México no es ajeno a este llamado. La transición energética justa que impulsa la Secretaría a su cargo, maestra González Escobar, se alinea con la visión científica y ambiental de la presidenta Claudia Sheinbaum, avanzar hacia fuentes renovables sin dejar a nadie atrás.
Las plantas fotovoltaicas de Sonora, los parques eólicos del Istmo, los programas de electrificación en comunidades marginadas y las inversiones en almacenamiento energético son ejemplos concretos de que la transición puede ser también justicia social, porque la energía limpia no debe ser privilegio de unos cuantos, sino derecho de todas y todos los mexicanos.
Y aquí el Senado tiene una tarea insoslayable, acompañar, legislar y fiscalizar con responsabilidad para que cada peso invertido y cada proyecto emprendido respondan la causa superior del bienestar nacional. Compañeros y compañeras senadores, la historia nos juzgará por la capacidad de esta generación para asegurar el porvenir energético del país. La soberanía no se decreta, se construye con planeación, inversión y visión de Estado, y se construye sobre todo cuando las mujeres y hombres que sirven a la Nación lo hacen con ética, con transparencia y con amor a México.
La administración de la presidenta Claudia Sheinbaum ha puesto sobre la mesa una ruta clara, fortalecer a las empresas públicas, diversificar la matriz energética, garantizar tarifas justas y reducir la dependencia del exterior. Quiero reconocer, señora secretaria, la tarea que usted encabeza, su trayectoria técnica, su visión metropolitana y su compromiso con la sustentabilidad son una garantía de continuidad y de eficacia institucional. El país demanda a servidores públicos que comprendan que la energía no es sólo economía, es justicia, es medio ambiente, es dignidad y es futuro.
Agradezco también a su equipo de subsecretarios, directores y enlaces presentes por su labor constante en fortalecer a nuestras instituciones energéticas. Cada uno de ustedes es parte de una tarea colectiva que trasciende administraciones a asegurar la continuidad del Estado mexicano en materia energética. Que esta comparecencia sea un acto de rendición de cuentas, que sea un punto de encuentro entre la visión técnica del Ejecutivo y la responsabilidad política del Legislativo, que nos sirva para reafirmar que la energía de México no es un recurso inerte, sino una fuerza moral, material, que nos une como Nación.
Hoy el desafío no es distinto, hay que mantener la soberanía ahora frente a la globalización, la tecnología y el cambio climático. Si actuamos con visión, con justicia y con verdad, este siglo XXI será recordado como el siglo en que México volvió a encender su propia luz.


