Con su venia, señora presidenta.
Compañeras y compañeros senadores, hoy se vive un momento que trasciende el protocolo. Por eso también debo de reconocer el acompañamiento del Poder Ejecutivo en la persona de la presidenta Claudia Sheinbaum y, por supuesto, del secretario Juan Ramón de la Fuente, porque el día de hoy, ya se había tardado, porque es fundamental reconocer, como lo estamos haciendo con letras doradas, a una de las instituciones que más ha defendido a México, lo ha hecho en silencio, lo ha hecho con inteligencia, pero especialmente lo ha hecho con el corazón.
Esa es nuestra diplomacia mexicana, por eso al inscribir en este muro de honor la leyenda: “la diplomacia mexicana, siempre al servicio y defensa de la soberanía nacional”, estamos diciendo algo muy profundo, estamos agradeciendo a todas aquellas mexicanas y mexicanos que han defendido a México, y a todas aquellas mexicanas y mexicanos que lo siguen haciendo aún lejos de casa, pero que lo hacen de manera clara y firme en cada rincón del mundo.
Son diferentes etapas de la diplomacia mexicana, por eso es bueno recordar cómo se ha vivido el pulso de la República, porque también se entendió que defender la soberanía no se limitaba al territorio, se tenía que hacer también con voz, con principios y con carácter.
Así lo imaginaron Lucas Alamán, José Manuel Herrera y José María Gutiérrez de Estrada, que imaginaron una diplomacia que caminara siempre con la frente en alto y que se fue consolidando con todas las servidoras y servidores públicos a través de la historia.
La diplomacia le ha dado fuerza a nuestro país porque ha estado en cada invasión, en cada intervención, en cada crisis y en cada intentona de fragmentación, siempre respondiendo con claridad y entendiendo la evolución del pensamiento, forjando principios que hoy definen nuestro actuar, como es la legalidad, la dignidad y la resistencia.
Basta recordar, amigas y amigos, al más universal de todos los mexicanos, el benemérito de las Américas, Benito Juárez García, que aun a salto de mata, defendió a la República y elevó el principio de la soberanía, principio moral, y hoy define aquí en este pleno con aquella frase: “De entre los individuos como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz”.
Así, junto a Melchor Ocampo y a Matías Romero, tuvieron la visión de escribir una diplomacia moderna, que hoy se forja en los principios de igualdad jurídica y negociación digna, en cada tormenta.
Ahí ha estado una mujer que representa a un hombre a la diplomacia mexicana, que defiende con documento en mano y con convicción en el alma.
Pero también tenemos que entender la diplomacia a través de la arquitectura de los principios, y ahí están la doctrina Estrada y la doctrina Carranza, aquellas que entendieron que se tenía que defender siempre la dignidad de cada pueblo que merece respeto y, por supuesto, la autodeterminación de los pueblos.
Es ahí, en esos principios, que México se ha convertido en referente moral, en conciencia continental y, por supuesto, una voz que inspira en tiempos de caos global.
Pero también hay que recordar a la diplomacia con este rostro humano y ahí habría que recordar a Gilberto Bosques, defendiendo y salvando a miles de europeos. Habría que recordar a ese México que abrió las puertas a las familias republicanas españolas y, por supuesto, a Alfonso García Robles, que imaginó un continente sin armas nucleares y que tuvo la capacidad de construir ese tratado de paz que cambió la historia.
Ahí hay que recordar que en esos momentos hay algo en común, un México que extendió la mano cuando otros la retiraron, un México que fue puente cuando otros levantaron muros y un México que defendió la vida cuando la guerra parecía inevitable.
Pero también hoy hay que recordar este nuevo liderazgo que ha forjado la presidenta Claudia Sheinbaum y que manda un mensaje claro de coordinación y no subordinación y, por supuesto, la defensa irrestricta de la soberanía y que hoy nos da autoridad moral en tiempos de caos.
Por último, hoy que conmemoramos el Día Internacional para la Defensa contra la Violencia contra las Mujeres, hay que reconocer que en el servicio exterior hoy hay la mitad de mujeres y de hombres, pero que en cada mujer ha habido una que ha abierto puertas, derrumbado barreras y ha llevado el nombre de México siempre con la fuerza y la convicción de que está haciendo historia.
Y, por último, concluyo citando al diplomático Octavio Paz: “La soberanía se construye todos los días”, compañeras y compañeros, no es un derecho adquirido.
Por eso hoy desde este pleno cerremos el puño y que quede claro que el Partido Morena, nuestra fracción y sus aliados, el Partido Verde y el PT, respaldamos esta iniciativa.
Es cuanto, presidenta.


