Con su venia Presidenta, agradezco al Senado de la República, a la Comisión de Educación, esta invitación para que hablemos sobre la educación en nuestro país. Es un honor para mí dirigirme a esta alta tribuna.
Vivimos tiempos extraordinarios para la educación en México porque justamente es el gran eje de la transformación y esto es debido a que no sólo tenemos a la primera mujer Presidenta, científica, en la historia de México, sino porque además su formación es justamente la educación.
Ha pasado más de la mitad de su vida en el sector educativo, como académica, como investigadora.
Desde muy pequeña, cuando sus padres la llevaban a visitar los presos políticos del movimiento del 68, ahí aprendió que por la educación pública hay que luchar. De adolescente levantó la voz con los rechazados del CCH Sur, al ver que muchos de sus compañeros y compañeras de secundaria de su generación no tenían lugar en ningún bachillerato.
En el Consejo Estudiantil Universitario de 1986 defendió la gratuidad de la educación con un argumento imbatible: “la educación no es una mercancía a la que se le pueda poner precio, es un derecho”.
Ella vivió la verdad que Paulo Freire afirmó: “nadie libera a nadie, nadie se libera solo, los seres humanos se liberan en comunión”. Como ya sabemos, se volvió esa joven científica, académica y doctora hasta llegar a ser la primera mujer Presidenta de México, con la insurrección del conocimiento corriendo por sus venas.
La Presidenta de la educación, aquella que sabe que, en cada salón de clases se gesta la nación. Así, desde muy joven descubrió su causa, la educación pública y su vocación, la lucha por los que quedan excluidos de ella.
Ahora esta vocación, esta convicción, se traduce en su política educativa, por eso se explica que de los 100 compromisos que le hizo a la nación, 11 tienen que ver con convertir a nuestro país en una república educadora, humanista, científica, cultural y lectora.
Ella entiende que la educación pública es el acto de amor político más revolucionario que un país le puede ofrecer a su gente y que es en las aulas donde el pueblo firma un pacto con su propio mañana.
Que la educación sea un derecho y no un privilegio, que la educación sea un derecho y no un privilegio, implica eliminar cualquier tipo de barrera económica.
Por eso, desde su primer año, el programa de becas con la inclusión de la beca Rita Cetina, convirtió a este programa en el que tiene mayor número de beneficiarios, con más de 13.3 millones de estudiantes becados en todos los niveles educativos.
Y el próximo año, la beca Rita Cetina se va a extender a todas y todos los estudiantes de primaria, para llegar a más de 20 millones de becarios y becarias, para que la pobreza no sea condena ni destino.
Este es el humanismo mexicano que respira y camina en los pasillos de la nueva escuela mexicana, donde vive la mística ancestral de las escuelas normales, instituciones que suman 200 años construyendo patria. Las maestras y los maestros normalistas fueron arquitectos de los planes de estudios 2022 y fueron los artesanos de los materiales educativos.
En ellos está el aliento del maestro rural José Santos Valdés, que afirmaba: “no quiero que mis sueños como nubes cambiantes se deshagan, los quiero firmes en mis obras asentados”.
En la Nueva Escuela Mexicana ya no reina la memoria mecánica y el maestro dictador frente al grupo, promovemos una escuela de comunidad crítica viva, donde se aprende a ser junto a los demás, donde ciencia y humanismo conviven sin jerarquías, donde sepamos que cada estudiante tiene su propio ritmo de aprendizaje y su propia manera de nombrar las estrellas.
Al magisterio se le reconoce su lugar como faro y las comunidades son ponderadas como el centro mismo del acto educativo.
Un instrumento fundamental es la nueva familia de libros de texto gratuitos, diseñados con un enfoque pedagógico que celebra los saberes territorializados, la comunidad y la diversidad cultural de nuestro país.
En este ciclo se distribuyeron en tiempo y forma más de 154 millones de ejemplares, incluyendo materiales en 20 lenguas indígenas. Este 1º de septiembre, cuando los niños y las niñas regresaron a clases en todas las escuelas de todos los rincones de nuestro país, los libros de texto los estaban esperando.
En marzo de este año la presidenta Claudia Sheinbaum arrancó la estrategia nacional Vive Saludable, Vive Feliz, con la certeza de que el cuerpo es el primer territorio de la libertad y que la salud es un canto que se aprende entre todas y todos, porque es un derecho hermanado a la educación.
Desde marzo también se prohibió la venta de comida chatarra en las escuelas, como un acto de congruencia para que lo que aprenden los niños en los contenidos de la nueva escuela mexicana pueda llevarse a la práctica cuando toman decisiones sobre qué alimentos comprar en su cooperativa escolar, que tengan opciones saludables y esto vaya construyendo el hábito que estamos buscando.
Hicimos una encuesta y les puedo informar que en el 86 por ciento de las escuelas de nuestro país ya no se vende alimentos chatarra ni refrescos y bebidas azucaradas, pero no basta con lo que se enseña en clase y que tratemos de evitar la comida chatarra.
Había que revisar a todas y todos los niños de primarias públicas. La presidenta ordenó que se formaran brigadas con enfermeras del IMSS, al cual le estamos muy agradecidos, la Secretaría de Salud, las secretarías estatales de Educación y los sistemas del DIF, para revisar a todos y cada uno de los 12 millones de niños y niñas que están en primarias públicas de México, para hacer una revisión de peso, talla, salud bucal y salud visual de todas nuestras infancias y conformar por cada niño, cada niña, un expediente digital de salud escolar que nos va a permitir darle seguimiento año con año.
Se les informa a los padres y madres de familia una hoja de resultados y se les invita a que lleven a sus hijos cuando es necesario, cuando lo marca la hoja de resultados, a que tengan una orientación nutricional en los centros de salud, a que les quiten las caries, porque el 76 por ciento de los niños ha resultado con caries y más de la mitad nunca ha ido al dentista, y para que vayan a una clínica, en una alianza que tenemos con el sector privado, para que con tecnología de última generación se valora si necesita lentes o no y se les proporcionen los lentes completamente gratuitos.
En la Nueva Escuela Mexicana queremos formar a la generación más sana, más fuerte y feliz de toda nuestra historia. Por eso también llevamos a cabo la Estrategia por la Paz y Contra las Adicciones: el fentanilo mata. Se trata que, los maestros y las maestras hablen de las drogas en el aula para que le den información a las y los adolescentes y a los jóvenes sobre el impacto que generan estas sustancias en su cuerpo, en su salud emocional y no caigan en la trampa de las drogas que irremediablemente conduce a la muerte.
Los padres y madres de familia son aliados fundamentales en esto y los padres de familia muchas veces no tenemos información de cuándo nuestro hijo puede estar en una situación de riesgo, de cómo son las drogas, de dónde las venden, de cómo se sienten nuestros hijos, cómo se ven, cómo se comportan cuando desafortunadamente las consumen y lo más importante, qué hacer en caso de que nuestros hijos estén en alguna adicción.
Es una travesía hacia la plenitud que emprendemos para transformar cómo los jóvenes habitan su cuerpo, su mente y su alma. Por cierto, este fin de semana tuvimos la tercera jornada por la paz en contra de las adicciones, donde participaron más de dos y medio millones de jóvenes con familiares, con los docentes en más de 10 mil escuelas de nuestro país, haciendo actividades artísticas, culturales, deportivas, actividades pedagógicas.
De esta manera las escuelas abren las puertas a la comunidad con la magia de aprender a hacer cosas juntos, de compartir experiencias y de abrazar la paz como una manera de vivir, de sumar y de encontrarnos.
Nos tomamos muy en serio el combate al maltrato y acoso escolar y a la violencia sexual en las escuelas, sombras que durante décadas habitaron rincones oscuros de las escuelas y que hoy son expulsadas mediante la luz de protocolos, igualdad sustantiva y educación sexual y reproductiva sin tabúes. La Cartilla de Derechos de las Mujeres llega a todas las secundarias del país.
Estamos atendiendo también la infraestructura escolar. En la anterior administración, el presidente Andrés Manuel López Obrador destinó más de 85 mil millones de pesos para el mantenimiento de la escuela a través de la Escuela es Nuestra, donde los padres y madres de familia deciden qué le hace falta a la escuela, cómo gastar esos recursos, cómo invertirlos y además verificar su cumplimiento. Es una acción social donde los padres de familia se involucran en darle mantenimiento a la escuela de donde van sus hijos.
Afortunadamente este programa sigue creciendo y a partir de este año contó con 25 mil millones y se incorporó por primera vez a las preparatorias, más de 6 mil escuelas de educación media superior están en la Escuela es Nuestra y celebro que para el año que entra el presupuesto se haya incrementado a 26 mil millones, con lo cual llegaremos en esta administración, en dos años, a más de 50 mil millones para el mantenimiento de las escuelas.
Lamentablemente hace cosa de un mes tuvimos este fenómeno en los estados de Hidalgo, Veracruz, San Luis Potosí, Querétaro y Puebla. Las fuertes lluvias que llegaron desbordaron los ríos e inundaron comunidades enteras sin que las escuelas pudieran ser ajenas a este desastre.
Les agradezco a la Cámara de Senadores la oportunidad que me dieron de poder atender a las escuelas en esta emergencia, pero no puedo dejar de mencionar que todas las escuelas que visité en estos estados, algunas tenían hasta un metro y medio de lodo, de arena.
Fue muy conmovedor encontrarme siempre al director, a la directora y a un grupo de maestros con las manos y la ropa llena de lodo limpiando sus escuelas, convocando a la comunidad, dándole esperanza a los niños, a las niñas que iban a salir adelante.
Y esa labor trascendió porque no fue una convocatoria a levantar las escuelas, fue una convocatoria que levantó a la comunidad entera, demostrando nuevamente que el Magisterio Nacional tiene un liderazgo extraordinario con el que siempre ha impulsado a México a superar cualquier adversidad.
Quiero también decirles que todas las escuelas van a ser reparadas y se va a reponer todo lo que se perdió.
Mi reconocimiento a las y los maestros de Hidalgo, Veracruz, San Luis Potosí, Querétaro y Puebla.
En cuanto a media superior, durante 30 años los gobiernos neoliberales pretendieron que nos acostumbráramos que se concibiera el derecho a la educación como una competencia.
Los jóvenes de la zona metropolitana del Valle de México tenían que competir, tenían que hacer un examen y dependiendo del número de reactivos, del número de aciertos, era la preparatoria a la que iban a ir. En un examen se jugaban su destino.
Nuestra presidenta, desde el primer día que entramos, dijo tenemos que acabar con esa injusticia, con esa máquina burocrática perfecta de reproducción de desigualdades.
Abrimos una plataforma Mi Derecho, Mi Lugar, se inscribieron más de 272 mil jóvenes para que ellos de manera directa decidieran a qué preparatoria querían ir, sin examen y sin costo. Todos auguraban que iba a ser un fracaso, resultó un tremendo éxito.
El examen del Comipems tenía como resultados que menos del 46 por ciento de los jóvenes quedaban en sus tres primeras opciones de preparatoria que elegían, hacían una lista de 20. Bueno, había jóvenes que les tocaba hasta la preparatoria número 20. Esto provocaba desilusión, provocaba deserción. Con la plataforma Mi Derecho, Mi Lugar, el 97.5 por ciento de las y los jóvenes quedaron dentro de sus tres primeras opciones, van a ir a la preparatoria que ellos eligieron y la buena noticia es que el 81 por ciento eligió una preparatoria que queda a menos de siete kilómetros de su casa.
Los jóvenes ahora deciden su preparatoria, deciden su destino. No es suficiente, había muchas desigualdades, 31 subsistemas como archipiélagos, inconexos, eso era el sistema de media superior.
La presidenta nos encargó hacer el bachillerato nacional, construir una casa común del conocimiento, un mismo techo que brinde cobijo por igual, de 32 subsistemas fragmentados, como un espejo roto, ahora se ha unificado con el marco curricular común para garantizar que todas y todos los jóvenes de nuestro país, independientemente del sistema en el que estudien, tengan los mismos conocimientos fundamentales.
Que la hija del campesino de Chiapas tenga los mismos conocimientos que el hijo del obrero de Tijuana o que la hija del comerciante en Monterrey, todos con el mismo conocimiento, por supuesto, mientras desarrollan sus propias raíces, sus maneras singulares de descifrar sus contextos y su realidad.
También habría que ampliar la cobertura, hacer realidad el sueño de aquella joven de que nadie se quedara sin estudiar. En los últimos 25 años, tan sólo en las preparatorias del sistema tecnológico de DGETI, en 25 años se construyeron 24 preparatorias. Sabíamos que la inercia poblacional, todas las estadísticas nos decían que íbamos a tener la población joven más grande en la historia de México y los gobiernos neoliberales dejaron de construir escuelas, construyeron 24 en 25 años de DGETI, escuelas DGETI.
Este año estamos construyendo 20 y el año que entra serán otras 20, se está avanzando lo que no se avanzó en 20 años. Además, se están ampliando otras 33 preparatorias que estaban saturadas, se están haciendo nuevos salones, nuevos talleres y se están reconvirtiendo 33 secundarias que no tienen turno vespertino, que van a funcionar como preparatorias por las tardes.
Tenemos un plan muy ambicioso para el año que entra, este año llegaremos a 37 mil lugares nuevos, el año que entra serán 54 mil lugares adicionales con más de 200 acciones nuevas en preparatorias para que queden cerca de la casa y para que los jóvenes, cuando salgan de la secundaria, se vayan directo a la preparatoria.
Llegaremos a la meta de 120 mil lugares adicionales en esta administración para lograr una cobertura inédita de 85 por ciento.
Pero además el Bachillerato Nacional otorga una doble certificación, que es esto, se les va a dar a los jóvenes su certificado de Bachillerato Nacional, pero además se les da una certificación de Bachillerato Tecnológico, de una carrera técnica avalada por la UNAM, por el Politécnico Nacional, por el Tecnológico Nacional de México, por la Universidad Nacional Rosario Castellanos y por sus universidades estatales.
Esto representa un abrazo de la educación superior a la educación media superior, tenemos que hacernos responsables todas y todos de esta generación de jóvenes, por eso tendrán esa doble certificación.
Y también hemos hecho una actualización de la currícula, de la oferta curricular. Más de 200 carreras técnicas han sido actualizadas, pero se está trabajando con la Secretaría de Economía para que haya una armonización entre las vocaciones económicas regionales y la oferta educativa que hay en esos lugares, para que le cumplamos la promesa a los jóvenes de que si estudias te va bien, tiene que ser una educación pertinente, que los jóvenes tengan la oportunidad de insertarse exitosamente en el desarrollo económico y por el lado del desarrollo económico potenciarlo al tener más jóvenes preparados en los sectores estratégicos y en los polos del desarrollo para el bienestar que marcan el Plan México.
Nuestros jóvenes ahora estudian en la preparatoria: electromovilidad para la transición energética que la tierra implora; inteligencia artificial para que las máquinas tengan alma antes de que nos la roben; ciberseguridad para proteger los datos de un pueblo que merece privacidad; nanotecnología porque en lo invisible también se juega el destino;, semiconductores para escribir los nuevos alfabetos del mundo; urbanismo sostenible porque las ciudades deben ser organismos vivos, no cementerios de nuestros sueños.
Los programas renovados de la Escuela Mexicana entienden que el pensamiento matemático es una forma de poesía exacta, que la cultura digital es el idioma del presente, que la filosofía es libertad y justicia y que la comunicación es el puente entre los mundos y los saberes.
Queremos jóvenes que lean con igual pasión un algoritmo que un verso de Rosario Castellanos, que comprendan que quien separa la ciencia del arte está mutilando la realidad.
En cuanto a educación superior, vivimos tiempos extraordinarios en cuanto a la generación del conocimiento. Los que saben de esto dicen que la inteligencia artificial generativa duplica el conocimiento humano cada 24 horas. ¿Qué le podemos enseñar a las y los niños que van a incorporarse al mercado laboral en el 2050 o van a ser ciudadanos del siglo XXII? ¿Qué habilidades, qué conocimientos, qué herramientas van a necesitar?
Es escalofriante pensarlo, pero no lo sabemos, no tenemos respuestas, porque se van a dedicar a trabajos que no se han inventado. Por eso las universidades necesitan cambiar, adaptarse a los nuevos tiempos, formar, no pensar que se está formando mano de obra, sino personas completas que piensen por sí mismas, creativas, capaces de construir conocimiento colectivamente y que sigan aprendiendo durante toda su vida.
La universidad del siglo XXI debe romper con la idea de que la educación caduca al obtener un título, la educación permanente ya debe ser un derecho, que las personas puedan volver cuando necesiten aprender algo nuevo, cuando necesitan reinventarse, cuando necesiten cambiar de oficio, el derecho a la educación no tiene fecha de caducidad.
Y la tecnología debe ser un aliado en todo esto, pero como advirtió el filósofo Byung-Chul Han al recibir el premio princesa de Asturias: “la tecnología sin control político, la técnica sin ética puede adoptar una forma monstruosa y esclavizar a las personas y con la inteligencia artificial existe el enorme riesgo de que el ser humano acabe convertido en esclavo de su propia creación”. Frente a este panorama, la presidenta de México ha propuesto a las universidades del país la Plataforma Saberes para democratizar el conocimiento y reformar de manera profunda la arquitectura de la educación superior en México.
No podemos quedarnos cruzados de brazos viendo cómo las grandes empresas tienen sus certificaciones con un altísimo grado de especialidad y que eso ahora sea el mecanismo para encontrar un empleo bien pagado.
Estamos convocando a todas las universidades de nuestro país, a todos los centros de investigación, a que nutramos la Plataforma Saberes para que todas y todos los mexicanos puedan regresar una y otra vez para certificar sus conocimientos, para reentrenarse, para aprender cosas nuevas y poder enfrentar los retos de la actualización tecnológica.
Pero no basta quedarse en la tecnología, hay que ampliar el número de lugares. En este año incrementamos con el mismo presupuesto 114 mil lugares adicionales. Tenemos una meta muy ambiciosa para México, tener un porcentaje, una cobertura, una tasa de cobertura en educación superior del 55 por ciento.
Si ustedes hacen las cuentas van a decir, necesitas un millón más de lugares y los vamos a lograr. Para ello ya tenemos un plan de 330 mil lugares con la Universidad Rosario Castellanos, la Universidad para el Bienestar Benito Juárez, el Politécnico Nacional y el Tecnológico Nacional de México, así como la Universidad Nacional Rosario Castellanos.
Tenemos que convocar al resto del sistema universitario para que sigan ampliando los lugares y por supuesto el sector privado que participa en la educación también deberá aumentar lugares.
Y como nos hemos comprometido que, por el bien de todos, primero los pobres, no podemos dejar de lado la alfabetización de las personas que han quedado en el rezago educativo.
La gesta iniciada hace más de un siglo por José Vasconcelos, esa meta que parecía imposible hace 100 años, alfabetizar a un país entero, lo vamos a lograr el siguiente año con la Presidenta de la Educación. El 2026 no va a ser el año del mundial en México, va a ser el año que será recordado porque vamos a izar la bandera blanca de la Unesco, donde radiquemos el analfabetismo en México. Vamos a declarar nuestro país territorio libre de analfabetismo.
Bueno, todo lo que he comentado y con esto termino, agradezco el tiempo, no sería posible sin los actores fundamentales para hacer realidad el derecho a la educación. Estoy hablando de las y los maestros. Los gobiernos de la transformación son aliados del Magisterio Nacional y han reivindicado desde el punto de vista pedagógico su autonomía profesional. Ahora a los maestros se les trata como lo que son, como profesionales de la educación, pero también se ha reconocido con una recuperación salarial inédita.
Este año se autorizó un 10 por ciento por parte de la Presidenta, es el segundo aumento más alto en los últimos 30 años, sólo superado por el de 2024. Y vean el impacto que esto ha tenido en la mayoría de las y los maestros. Por ejemplo, un maestro, una maestra de jornada completa de primaria, que ganaba entre el 2006 y 2012, nueve mil 500 pesos, hoy recibe 18 mil 700 pesos.
El personal de educación indígena triplicó su ingreso pasando de seis mil a 18 mil pesos mensuales y el personal administrativo escolar, pieza fundamental en el engranaje educativo, pasó de seis mil 700 a casi 17 mil pesos cada mes.
Además, estamos trabajando para que haya un sistema de pensiones más justo, por eso la presidenta decretó disminuir la edad de jubilación para quienes están en el artículo décimo transitorio, mientras que para los que están en el sistema de cuentas individualizadas, este sistema perverso que dejó el neoliberalismo, que es un sistema leonino en contra de los trabajadores, para anular esas injusticias el presidente López Obrador estableció el Fondo de Pensiones para el Bienestar, que garantiza que las y los maestros se retiren con el último salario de cotización y este salario ha venido aumentando y ahora podemos compararlo con el salario promedio de cotización del IMSS, que está en alrededor de 18 mil 700 pesos.
También la presidenta emitió un decreto para que las y los maestros puedan acercarse a sus comunidades, a sus familias para facilitar y transparentar los cambios de centros de trabajo.
Se tomó un criterio: la antigüedad, y se hicieron procesos públicos, cuántas plazas vacantes, cuántos aspirantes, cuántos años de servicio. El que tiene más antigüedad lleva a mano. Hicimos más de 73 mil cambios y no tenemos una sola protesta. Asimismo, se han dado más de 211 mil plazas en un año.
A pesar de esta mejora del UCICAM no es suficiente, el UCICAM se tiene que ir, es una propuesta de la presidenta. Tiene que haber una nueva relación entre el magisterio y el Estado, pero esa relación no la vamos a determinar desde los escritorios del gobierno.
La presidenta ha decidido que son las maestras y los maestros quienes tienen que decidir cómo debe ser esta relación, cómo deben definirse los ingresos, las promociones, los reconocimientos, los ascensos, que sean los maestros que decidan y hacerlo democráticamente.
Por eso haremos una consulta escuela por escuela, donde las y los maestros van a votar por el sistema que ellos decidan y después de eso vendremos aquí al Congreso a plantearles lo que los maestros determinaron.
La educación es un derecho, no un privilegio, es el eje de la política pública de la presidenta y del segundo piso de la transformación. Por eso nos concentramos en que nadie se quede sin estudiar por falta de recursos, que nadie se quede sin estudiar por falta de libros o de mantenimiento en las escuelas, que nadie se quede sin estudiar por falta de un lugar en el bachillerato o en las universidades, que quienes fueron más excluidos puedan acceder a la educación y a la alfabetización.
Que aquellos y aquellos que quieren reconvertir sus saberes, su acervadio, lo que han aprendido o reinventar su oficio a lo largo de su vida, sean reconocidos por el sistema educativo a través de saberes, que la Nueva Escuela Mexicana extienda su visión de derecho a la educación para incorporar también el derecho a la salud, el saber cuidarnos, saber alimentarnos, saber prevenir y mantenerlos saludables con bienestar genuino y sin adicciones.
Que cada niña, cada niño, cada adolescente y joven sepa que tiene un lugar en este país para realizarse a plenitud, curar las heridas del mundo y labrar su realidad y sus sueños.
Decía Paulo Freire: la educación no cambia al mundo, cambia a las personas que van a cambiar al mundo.
Estoy a sus órdenes y muchas gracias.


