Grupo Parlamentario MORENA, LXV Legislatura

Versión estenográfica de la participación del senador Ricardo Monreal Ávila, coordinador de Grupo Parlamentario de Morena en el Senado de la República, en el Seminario sobre los contenidos y la protección de la libertad de expresión de los usuarios de redes sociales, organizado por la UNESCO y Observacom

Saludo a todos los integrantes de esta Mesa, a quienes están atentos al desarrollo de este Seminario.

Felicito a la UNESCO y a su representante en México, Frédéric Vacheron, por esta convocatoria. Agradezco la invitación a este espacio de diálogo sobre la moderación de contenidos y la protección de la libertad de expresión de los usuarios en redes sociales.

La tecnología digital está transformando las sociedades, a una velocidad no antes vista. Dependemos del internet para la vida moderna, con una economía cada vez más basada en datos.

Sin embargo, el aprovechamiento de la tecnología para el desarrollo sostenible depende de la confianza que exista en que los beneficios de la era digital superarán los riesgos y retos que conlleva. Entre ellos, asegurar la inclusión, garantizar la protección de derechos fundamentales, evitar que las tecnologías se conviertan en un factor de inseguridad, proteger a grupos vulnerables y capitalizar las innovaciones para potenciar un desarrollo más justo y equitativo.

No se puede abordar un reto sin tomar en cuenta el impacto en el resto.

Las compañías tecnológicas son actoras centrales por el acceso que tienen a millones de usuarios y a sus datos personales. Alrededor del 80.7 por ciento de los usuarios de internet en todo el mundo, utilizan una red social al menos una vez al mes.

América Latina es región donde se registra el mayor tiempo de uso de las redes sociales y entre los diez países que registran el promedio diario de tiempo en pantalla más alto, está México.

Además del aumento constante en el número de usuarios, la innovación lleva a mejorar la interacción con ellos y obtener información de mayor calidad.

Las redes sociales que lideran al mercado, suelen estar disponibles en prácticamente todos los países y en distintos idiomas, facilitando la conexión de los usuarios sin importar las fronteras. Ello hace que su impacto sea transnacional y por lo tanto, que requiera de una discusión global para que a partir del acuerdo de los principios y de estos valores que se deben proteger a nivel internacional, se puedan construir regulaciones, repito, regulaciones adecuadas a nivel nacional e internacional.

En primera instancia está el tema de la protección y uso de los datos personales. Buena parte de las empresas emplean esta información para mejorar la experiencia del usuario; otras obtienen réditos mediante publicidad o como argumenta (inaudible), de la Universidad de Harvard: “pueden llegar a usar la información de los usuarios para predecir y transformar la conducta humana”, lo que pone en riesgo la autonomía y la agencia y, por ende, la capacidad de pensamiento crítico para una sociedad democrática.

Además, el conocimiento que genera dicha información crea ventajas que profundizan las asimetrías y la inequidad.

Recordemos el episodio en el 2018 en Cambridge, en Cambridge Analytica, que obtuvo datos de hasta 50 millones de personas con fines electorales, detonando serios cuestionamientos sobre el uso ético de los datos de usuarios por parte de las plataformas de redes sociales; y esto no es un caso aislado, conforme aumenta la cantidad de datos, aumentan los riesgos de filtración de información y aumenta la desconfianza por la falta de protección a la privacidad.

Aunque hay diferencias y hay enfoques distintos, cada vez son más los esfuerzos nacionales y sobrenacionales que crean directrices para reforzar los esquemas de protección de los datos personales.

Los niños, siendo particularmente vulnerables, algunas de las regulaciones más avanzadas tienen que ver con la protección de esto.

La Unión Europea ha generado evidencias de su funcionamiento, beneficios, áreas de oportunidad, pero principalmente de la necesidad de una discusión y una coordinación global.

Una evaluación de la implementación del reglamento general de protección de datos en la Unión Europea, reconoce que la necesidad de regulación no se limita a la unión; incluso la presidenta de la Comisión Europa, Ursula von der Leyen, insiste en que a la Administración Biden debe sumar esfuerzos para crear las reglas de la economía digital que sean válidas en todo el mundo.

La misma evaluación señala que la fragmentación en la regulación impone retos para la realización de actividades empresariales transfronterizas.

La innovación y las soluciones en materia de ciberseguridad, la OCDE señala entre ellos a la incertidumbre que generan cuando diferentes marcos entran en conflicto.

El segundo ámbito de discusión, es el manejo del contenido que difunden noticias falsas o la desinformación, lo cual puede producir la denominada infodemia.

La desinformación erosiona la confianza de las instituciones y en los medios. Al mismo tiempo afecta nuestras democracias al obstaculizar las capacidades de los ciudadanos para tomar decisiones informadas.

La preocupación colectiva que nos convoca, es que pueda repercutir en la libertad de opinión y la libertad de expresión, un derecho fundamental plasmado en el artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Sin duda, las redes sociales han sido herramientas útiles para convocar movimientos sociales tan importantes, como la denominada Revolución Árabe.

Sin embargo, también preocupa la difusión de contenidos con fines de incitación a la violencia, o al odio, o al material pornográfico, o al terrorismo, así como infracciones de los derechos de propiedad intelectual y además de que se pueden profundizar tensiones y socavar instituciones democráticas.

El claro ejemplo de la masacre en Nueva Zelanda, el tiroteo en dos mezquitas que se transmitió en Facebook en vivo, y que generó una gran confusión, incertidumbre, inconformidad y que invita a los gobiernos a crear legislaciones que prohíban material ofensivo y que a las empresas puedan éstas tomar medidas con transparencia y respetar los derechos para prevenir la publicación y diseminación de contenidos y que inciten a la violencia extrema o al terrorismo.

Estos y otros casos han llevado a los gobiernos de los países a revivir la discusión sobre la necesidad de regular el contenido en estas redes sociales, pues claramente la autorregulación no ha sido lo suficientemente efectiva ante el exponencial crecimiento en el aumento de usuarios.

La moderación que hacen las redes sociales ha tenido que aumentar, empleando inteligencia artificial para el etiquetado de contenidos y contra, el control de las cuentas.

No obstante, han generado inquietudes en torno a la delgada línea que existe, a esta delgada, muy delgada línea que existe entre la seguridad y la libertad de expresión.

He preparado un documento que dejaré aquí, para no abusar del tiempo que se me ha concedido. Pero he presentado una Iniciativa de gran alcance, que ahora está en discusión en el Congreso, como borrador, aún no la formalizo como Iniciativa.

Di tres semanas, que concluyen precisamente con este seminario que ha organizado la UNESCO, y del cual también voy a tomar en cuenta con las opiniones que aquí se han vertido y que son opiniones de gran contenido y conocimiento.

Me quedé corto en la presentación, pero ofrezco que, si alguien tiene el deseo, voy a enviarlo y voy a subirlo precisamente a mi página, hablando de esta necesidad de usar el ciberespacio, el espectro radioeléctrico, el Internet.

Yo soy de los que piensa que sí se debe de regular el caos; yo sí soy de los que piensa que no podemos confiarnos en que las empresas privadas sean las únicas que se autorregulen y sean las únicas que deciden qué contenido eliminar y qué usuario o cuenta de usuarios eliminar.

Por esa razón, me parece que estamos en una gran discusión y que participaremos del Segundo Seminario de la UNESCO y participaremos también en la ONU, porque este es un tema que no podemos desestimar, ni evadir, ni eliminar del debate público trasnacional.

Por la atención de todos, muchas gracias.