Grupo Parlamentario MORENA, LXV Legislatura

Mensaje del senador Ricardo Monreal Ávila, coordinador del Grupo Parlamentario de Morena en el Senado de la República, con motivo del Mitin Virtual Victoria del Pueblo

Buenas tardes.

Primero, agradecerles celebrar este encuentro, me parece muy importante que hayamos logrado este encuentro a distancia.

Saludos a Alfonso Ramírez Cuéllar, a la compañera Bertha Luján, a Rafael Barajas, a mi compañero Mario Delgado, a la Jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum; a Donají; a todos los que hicieron este encuentro a distancia.

Compañeras y compañeros:

Recordemos, en este encuentro a distancia, los dos años que han transcurrido después de los resultados de la elección más importante de las últimas décadas, celebrada el 1° de julio del 2018.

Estos resultados fueron la expresión de un pueblo convencido de la urgente necesidad de reencauzar el rumbo y de asumir, con toda responsabilidad, un cambio de régimen, con la profunda transformación de las instituciones del país.

La victoria del pueblo, la victoria de Andrés Manuel, ahora nuestro Presidente de la República, fue abrumadora. La izquierda había llegado al poder en México con el 53 por ciento de los votos, más de 30 millones de sufragios.

Con este resultado, triunfaba un proyecto nacionalista y también la suma de las luchas por la libertad y la igualdad que se habían dado a lo largo de la historia de México.

Morena, nuestra organización política de creación reciente como Partido, pero de una lucha larga, no sólo había logrado la presidencia, con mayoría en 31 de los 32 estados de la República, sino también en ambas cámaras del Congreso de la Unión, pues obtuvo 306 curules en la Cámara baja, que representaban el 61 por ciento de su conformación, y 69 escaños en el Senado, que igualmente constituyeron la mayoría entre Morena, el PT y el PES.

Así también se obtuvo mayoría en varios congresos estatales y se ganó un buen número de presidencias municipales y los gobiernos estatales en disputa.

En la historia de México, no se había registrado una victoria tan amplia en una contienda presidencial, pues las obtenidas anteriormente, derivaron de elecciones no democráticas y estuvieron teñidas de fraudes.

Recordemos que, bajo el periodo del neoliberalismo en México, la cultura política había sufrido un deterioro sin precedente, al instaurarse una nueva moral, fundada en la codicia, el odio, la envidia, el valor supremo del dinero y la acumulación material.

Se puso al individualismo por encima de una visión de colaboración, ayuda mutua, solidaridad y fraternidad nacional, que ahora estamos recuperando.

Esto provocó el incremento desmedido de la desigualdad social y se alcanzaron altos niveles de pobreza y marginación que acarrearon otros malestares sociales, como la inseguridad y la violencia que no ceden.

Por eso afirmo contundentemente que, con esta victoria, hoy recordamos de manera fraterna, con ella se inició el proceso de cambio, un cambio que tiene que ver con la erradicación de una moral capitalista salvaje, de acumulación irracional y obsesiva del dinero.

Ahora estamos practicando el regreso de una visión social, del ejercicio de gobierno orientado a la superación de las condiciones de vida de los sectores más vulnerables de la población.

Esto no implica que se excluirá del modelo de desarrollo a los demás sectores de la sociedad, ya que el actual gobierno no está en contra de la prosperidad ni del empresariado y el sector económico, éstos pueden pervivir y respetarse recíprocamente, simplemente hay un nuevo modelo y un cambio de régimen.

Lo que sí se opone a esta nueva visión, es el empleo de esa prosperidad para profundizar la desigualdad, manipular el gobierno u oprimir al pueblo, así como la concentración del poder en unas cuantas manos y a la corrupción derivada del tráfico de influencias y los privilegios que fueron enquistándose en el poder público que estamos superando.

Por eso, la tesis central y fundamental que ya se está aplicando, es la separación entre el poder económico y el poder político.

La tarea fundamental de construir un Estado que sea el instrumento que promueve el bienestar de las mexicanas y los mexicanos y su éxito, dependerán de la capacidad para seguir combatiendo los vicios del pasado que estimularon las políticas extractivas y el corporativismo.

El corporativismo, que había tenido secuestrada la vida sindical, debe quedar sepultado y no dar paso a nuevos esquemas que den lugar a más de lo mismo: reforzar la libertad sindical y la libre asociación de trabajadoras y trabajadores, es el camino.

Consolidar el catálogo de delitos relacionados con el crimen organizado y la lucha sin tregua contra la inseguridad, son una alta prioridad.

Por eso se modificó la Constitución, para otorgarle autonomía a la Fiscalía General de la República, para elevar a delitos graves el robo de hidrocarburos, los delitos electorales, el narcotráfico y la corrupción; y para crear como cuerpo de élite la Guardia Nacional.

Aquí deseo hacer un paréntesis. Mi reconocimiento a todas y a todos los diputados federales de la coalición; y a mis compañeras y compañeros senadores, les expreso mi gratitud por su actitud de acompañamiento y lealtad al movimiento social que integramos.

Muchas gracias, senadoras, senadores, diputadas y diputados. Casi concluimos la agenda que nos propusimos de los doce puntos, sólo uno nos queda: la supresión del fuero y lo vamos a lograr muy pronto.

Gracias, senadores, mi pleno reconocimiento.

El Estado tiene que asegurar el correcto funcionamiento de un sistema democrático nacional y la modernización de las instituciones; por ello aún tenemos tareas impostergables.

Primero, lograr ser un Estado capaz de conjuntar las condiciones necesarias para reconstruir el tejido social destruido que heredamos.

Segundo, ayudar a las personas desvalidas, desamparadas, vulnerables.

Tercero, reducir la desigualdad económica.

Cuarto, disminuir la desigualdad social.

Quinto, instaurar un sistema de justicia que no ha llegado, para que sea aplicado de manera homogénea a toda la sociedad.

La victoria del 1º de julio del 2018, modificó pesos y contrapesos del sistema de partidos. Y, esto obligó a una reconfiguración.

Si queremos sobrevivir como alternativa política viable, debemos: uno, recuperar y mantener la esencia democrática; dos, organizar las estructuras y representaciones en todo el país, en los estados, en los municipios, en los barrios, en las secciones electorales.

Debemos reconocer que uno de los puntos débiles que tenemos, es la ausencia de una estructura de representación real y eficaz.

Tercero, de la mano con lo anterior, debemos centrar nuestro esfuerzo profesional, moral y hasta económico, en la formación de nuevos liderazgos de mujeres y hombres comprometidos.

Démosle prioridad a la capacitación y a la formación política en todos los niveles, que ahí se destine la mayor parte de los recursos que por vía prerrogativas o aportaciones, recibe Morena.

También seleccionar dirigentes y candidatos o candidatas, mediante métodos democráticos amplios, de conformidad con los estatutos y las resoluciones del Tribunal Electoral; no obstante en este momento de coyuntura por la emergencia sanitaria, actualizar los liderazgos regionales, municipales y nacionales, atendiendo siempre las recomendaciones de la autoridad de salud.

Quinto, en este proceso, observar también una recomendación que hace más de un año expresó el Presidente de la República, de manera puntual, como una opinión, utilizar para evitar la división, el método de encuestas para seleccionar dirigentes y aspirantes; lo cual se tendrá que lograr de manera democrática, con el respaldo de la militancia y descontando los negativos de quienes se inscriban para que sean elegidas las personas más aceptadas entre la base social.

Sexto, aquellas personas que aspiren a contender por una candidatura, se deberán mantener fieles a los principios del movimiento, al tiempo que el partido mismo tendrán que hacer valer la democracia; pero no alimentar las ambiciones de aquellos grupos que buscan impedir un cambio verdadero o crear facciones en el movimiento.

Creo muy importante, que todos acudamos a la unidad.

Séptimo, actuar con consistencia ideológica, defendiendo con argumentos el rumbo que el país ha tomado y sin titubeos, acompañar y respaldar las acciones llevadas a cabo por el Presidente López Obrador.

Octavo, mantener una relación indispensable entre dirigentes del partido y representantes populares, entendidos estos como las y los gobernadores; presidentes municipales; legisladores; regidores y síndicos, para establecer líneas de acción y conducción política homogénea.

Novena, insistir en la unidad y mantener cohesionadas las estructuras para evitar deserciones, renuncias o fugas de personas que nos representaron en la contienda del 2018 o que nos respaldaron abierta y decididamente en la misma.

Décima, no acudir a la exclusión, no excluir a militantes y simpatizantes. Al contrario, abrir los espacios de participación ciudadana, recuperar a quienes habiéndonos acompañado en el 2018, ahora muestran vacilación o incluso decepción por las tareas emprendidas ya las decisiones tomadas. Aceptarlos, y deliberar con ellos y con ellas; no excluirlos ni actuar de manera sectaria.

Onceavo, no servir a intereses particulares en perjuicio del interés nacional.

Doceavo, evitar que dirigentes y representantes populares o funcionarios y funcionarias del Gobierno, pertenecientes a nuestro movimiento, se corrompan y actúen alejados de los principios que dieron origen a nuestra organización política.

Morena no se debe desentender de su carácter de movimiento social, pues en ello radica la confianza que la gente depositó en él y le permitió nutrir su organización desde abajo, atendiendo el descontento social que dejaron 38 años de neoliberalismo.

Su doble dimensión de movimiento partido, le permite desempeñarse en el entorno político, aportando nuevas ideas y formas de hacer política, para la construcción de un sistema democrático que ya hemos iniciado.

Se tiene que recordar que el éxito de Morena como movimiento partido o como válvula de escape para el desgastado sistema de partidos en México, se debe en gran parte a la separación que ya se está aplicando entre el Gobierno y el partido y que muchos creían imposible.

El partido ya no es, como en el pasado, el vehículo del régimen, la escalera de ascenso inmediato en la administración pública, la puerta que conducía a obtener prebendas o privilegios ni tampoco es ya la llave para abrir el favoritismo económico y político.

Hoy la realidad es otra. Existe un sano distanciamiento entre las labores de la administración pública y la vida partidaria. El Presidente de la República, por propia decisión y convicción democrática, lo decidió, ya no es el primer dirigente, como los mandatarios del pasado acudían indistintamente a ser los primeros líderes de sus partidos.

Y, por tanto, ya no se usan recursos públicos ni se utilizan ni se utilizarán programas sociales para favorecer al partido del Presidente. Los delitos electorales ahora son considerados graves.

No habrá más compra de votos, ni entrega ilegal de despensas, obsequios o prebendas del Gobierno en todos los niveles para presionar o inducir el voto. Por vez primera, escúchenlo bien, tendremos una elección democrática.

También hacemos un llamado a quienes históricamente aportaban recursos privados, no lo hagan más, no lo hagan, porque habrá una vigilancia estricta al financiamiento de grupos, partidos o aspirantes. Todas y todos debemos actuar con limpieza, respetando escrupulosamente la voluntad del pueblo.

Esta acción, la de alejarse de los asuntos partidistas, pone en claro, en relieve, la honestidad y la moralidad del Jefe del Estado Mexicano, pues ha rechazado los privilegios, los lujos y los excesos que rodeaban a la figura presidencial en el pasado.

Porque padeció estos excesos y el arrebato de sus triunfos legítimos está decidido a aplicar contundente y enérgicamente estos principios democráticos.

también, como órgano de reproducción ideológica, Morena debe contribuir al enriquecimiento del pensamiento de la izquierda global, pues mantiene una clara dimensión social en lo que se refiere al mejoramiento de las condiciones de vida, a la política social, a la austeridad y al combate a la corrupción, al tiempo que defiende una agenda amplia de libertades sociales.

El bienestar, la salud, la educación, la seguridad social y la seguridad pública son los aspectos en los que debemos enfocarnos.

El futuro de Morena, sí, depende, en primer lugar, de la postura que logre ocupar como referente de la vida democrática en México. Cualquier esfuerzo tiene que ser valorado, el de la construcción de un mundo igualmente democrático en el que las relaciones internacionales no se distingan por la capacidad de sometimiento y explotación.

El neoliberalismo, compañeros y compañeras, significó para México el debilitamiento de sus relaciones internacionales. Ahora, escúchese bien, nuestro país es un faro de esperanza en el mundo y su actuación podrá ser un referente para el resto de las naciones.

La cooperación para el desarrollo puede abrir posibilidades de diálogo y en la proyección que se haga de los ideales, valores y propuestas del nuevo régimen político, se abrirá la posibilidad de contribuir al diseño de un nuevo modelo de política internacional.

Por eso, por último, por eso debemos avalar el sentido de la visita oficial que el Presidente Andrés Manuel López Obrador realizará los próximos 8 y 9 de julio a los Estados Unidos de América.

Sin titubeos tenemos que respaldar que la cooperación, la autodeterminación de los pueblos, la solución pacífica de las controversias, siga siendo parte de nuestra doctrina fundamental en materia de política internacional.

El gran reto es lograr instaurar un Estado de Bienestar y dotar de sentido social al ejercicio del poder público, del Gobierno. También es preciso contar con un Estado de Derecho sólido y que todas y todos respetemos la ley por encimade cualquier aspiración personal.

Para ello es necesario tener directrices prioritarias, la paz, el bienestar social, la igualdad, el desarrollo económico incluyente, una buena planeación para metas claras que se puedan cumplir en el corto, el en mediano y hasta en el largo plazo.

Compañeras y compañeros de Morena:

Tenemos ante nosotros desafíos y retos formidables, ganar la mayoría legislativa, así como la mayoría de las entidades federativas y la mayoría de los puestos de elección popular en disputa en el 2021.

Es una vocación democrática legítima y una tarea que ahora nos resultará más pesada, porque no estará, digámoslo con toda claridad, porque no estará en las boletas el nombre de Andrés Manuel López Obrador.

Ahora sí, el territorio tendrá que ser recorrido casa por casa, pueblo por pueblo, barrio por barrio. En la próxima contienda electoral del 2021 debemos actuar con sobriedad, con unidad, cohesión y prudencia.

Nadie, absolutamente nadie, tiene asegurada la victoria. No lancemos las campanas al vuelo. Trabajemos para mantener estables a las dirigencias nacionales, a las dirigencias estatales, así como para contar con dirigencias municipales y distritales confiables para el movimiento, que atiendan, por encima de todo, los principios en los que creemos y que profesamos.

Abrazo, saludo a todas y a todos los militantes y simpatizantes de Morena. Saludos a sus dirigentes formales. Muchas gracias por la oportunidad de participar en este mitin digital.

Buenas tardes.