Grupo Parlamentario MORENA, LXV Legislatura

Versión estenográfica de la intervención del senador Ricardo Monreal Ávila, Coordinador del grupo parlamentario de Morena, durante la presentación de su libro “El acceso de las mujeres a la justicia”, en la Sala de Plenos de la Sala Regional del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación en Monterrey

SENADOR RICARDO MONREAL: Muchas gracias, Ernesto. 

Yo quisiera decirles, primero, que me siento muy halagado de haber recibido esta invitación, aquí en la sede del Tribunal Electoral, de esta Sala Regional. 

Toda mi vida ha habido una comunicación y un conocimiento pleno sobre el ejercicio jurisdiccional en materia electoral. He estado muy cercano a toda la legislación en materia electoral y en materia jurisdiccional electoral. 

Me tocó ser diputado en el 88, me tocó ser parte de la comisión dictaminadora que creó el primer Tribunal de lo Contencioso Electoral, me tocó la designación del primer presidente, Fernando Franco. Y desde entonces, le he dado seguimiento al Tribunal.

También fui consejero del IFE durante casi ocho años, me tocó ser consejero y tener asiento en distintos momentos del IFE.

En efecto, hoy me siento muy halagado, porque las presentadoras María de los Ángeles y Aída, son expertas en la materia y son ejemplo de cómo la mujer puede derribar mitos, derribar tabúes y lograr colocarse en posiciones de relieve, de admiración y de respeto por lo que son y por lo que defienden.

Este libro, es la segunda edición, la editorial es Porrúa, con Porrúa tengo varias obras, una que todavía no se presenta, que es el Nuevo Sistema Laboral, lo voy a presentar en Guadalajara en el mes de noviembre, aunque ya está a la venta. Y este, que en lo personal me ha gustado mucho escribirlo y estoy preparando, en efecto, la tercera edición. 

Espero que ustedes compren este, para que se venda rápido. 

Hoy me acompaña mi esposa, María de Jesús, que normalmente me acompaña en las presentaciones o giras de trabajo.

Y déjenme decirle, contestarle al presidente del Tribunal, ¿por qué escribí sobre esta materia? 

Porque estoy convencido desde hace muchos años, de que la mujer está destinada en México a ocupar posiciones de relieve y de trascendencia nacional. 

La primera ocasión que fui diputado federal, y luego senador en el 91, la primera ocasión, la representación de la mujer en la Cámara de Senadores era apenas del 7 por ciento, es decir, de 64 senadores, que era la composición anterior de la Cámara, sólo 4 o 5 eran mujeres. Todos los demás éramos hombres. 

Esto ha generado un cambio absoluto. En este momento, en la composición del Senado, de 128 senadores, casi la mitad son mujeres, 63 mujeres, 65 hombres. Es decir, en 30 años hemos logrado equilibrar. 

Yo recuerdo cuando, quien me acompaña, Tere, era consejera jurídica, era muy raro todavía. Luego secretaria de la Reforma Agraria, ahora hay obligación de tener paridad en el Gobierno, en el Gabinete Federal y en los Gabinetes estatales; es una reforma reciente.

Este libro contempla el acceso de las mujeres a la justicia en materia civil, en materia penal, en materia familiar, en materia laboral, en materia agraria. Y describe cómo la mujer ha tenido dificultades para poder lograr superar esos estereotipos de género, que la han postrado muchas décadas. 

Y, por eso lo describo aquí, Aída, decía una cosa que en la primera presentación de mi libro en Zacatecas lo comenté, ahora lo recordé: mi madre era una santa, ya falleció, falleció muy joven, tendría 36 años cuando falleció. Y éramos, nos concibió 14 hermanos, 14 hermanos, todos vivimos; por cierto aquí en Monterrey un hermano. 

Pero, ¿qué era lo que sentía mi madre? Un orgullo de decir “soy Catalina de Monreal”, no decía ella “soy Catalina Ávila”, sino que su orgullo desde que se casó, se quitó el Ávila, y le decían “usted es la señora Catalina Ávila”; “No. Soy la señora Catalina de Monreal”. Hasta el final de sus días así era su orgullo de decirlo. 

Y es un estereotipo cultural y en efecto, creo que mi madre murió con ese estereotipo, su orgullo era ese. 

Ahora, en nuestra familia, mi esposa y yo tenemos dos hijas y un hijo, ya no me atreví a secundar, ni mi esposa tampoco se hubiera atrevido; a mi madre y a mi padre, sólo somos tres. Pero mis hijas son muy liberales, progresistas; formadas en la libertad y son las que están permanentemente insistiendo en todo este tipo de temas, en los que yo estoy convencido.

Describo un caso, cuando en el capítulo del Acceso de las Mujeres en Materia Penal, me metí a la investigación criminal. En este libro hay datos, estadísticas impresionantes, les van a sorprender a los que lo lean.

Y me metí a un asunto que me llamó mucho la atención, pero sobre todo me indignó, de una jovencita que es violada por unos tipos, la llevan a un hotel, la violan, siguen tomando los violadores. Logra zafarse ella y con una de las armas que tenía, una navaja, hiere al tipo que bajo los efectos del alcohol era torpe, logra zafarse y a la salida se le enfrenta y ella lo hiere.

Corre, sale al Ministerio Público y a la Primera Agencia, y dice “me acaban de violar”, y los fulanos están en tal cuarto, en tal hotel. La detienen ahí y entonces el juez de barandilla recibe una llamada, la detienen y es acusada de homicidio, porque el tipo que hiere muere; pero era hijo de un influyente. Y la acusan de homicidio y de robo calificado. 

Y una serie de trabas burocráticas en el juicio, no le creen. Y por la falta de juzgar con perspectiva de género, que aquí hay jueces, magistrados, abogados, trabajadores del órgano jurisdiccional; por la falta de juzgar con perspectiva de género, la procesan. 

Y en la resolución de condena, el juez la describe como “esa prostituta que hirió a un ciudadano y le causó la muerte”. 

Es decir, es real el estereotipo del que hablaba María de los Ángeles y Aída, por supuesto que es real. Hay temor de la mujer a denunciar, y hay falta de conocimiento de los derechos que tiene la mujer para denunciar; prefiere callarse. 

Mi esposa y yo, cuando éramos gobernadores, creamos casas de la mujer, porque el marido golpeaba a la mujer y la sacaba de la casa, así como estaba, y la mujer no tenía a dónde ir en la noche; ya no le abría el tipo o el marido, y entonces se creaban casas de refugio temporales. 

Y, esto se agudiza todavía más en el campo, en las mujeres que viven en el campo y en zonas urbanas de difícil acceso y de una pobreza extrema. 

En Oaxaca todavía, se vende a las niñas o sufren violación por familiares, niñas, y no se denuncia por temor, por falta de conocimiento o por falta de confianza en la autoridad, en el Ministerio Público o en la Agencia.

Por eso el libro es muy rico en ejemplos y en experiencias. Trato el caso del apellido inverso, que fue un escándalo cuando se aprobó, es que a partir de ahora yo hombre, puedo, y mi esposa y yo podemos decidir que el apellido de mi hijo lleve el nombre de mi esposa primero. 

¿Cómo es posible? Se dijeron algunos “no pueden aprobar esa ley, porque es romper con los valores y las tradiciones de la familia”. No, ¿qué tiene que ver que el apellido de la esposa sea el primero y el segundo sea el del esposo? Ya ahora es ley en la Ciudad de México.

Todavía no en otros estados, todavía no en otros estados. Pero, lo que les puedo señalar, que agrego en la segunda edición, es el tema de trata de personas y feminicidios; aquí lo tocó también nuestras expositoras y presentadoras. 

Y en efecto, Nuevo León no está salvado en trata de personas; está primero la Ciudad de México, Chihuahua y Nuevo León. Ciudad de México, centro de reclutamiento de personas, y Nuevo León centro de reclutamiento para enviarlas a los Estados Unidos; también padece trata de personas de niñas y niños. 

Y pareciera ser que no nos alcanza, que dicen “no, eso no sucede aquí”; “no, sí sucede” y feminicidios. Sí sucede, y violencia intrafamiliar, sí sucede. Y por eso tenemos que visibilizar, no asustarnos, sí indignarnos, pero tenemos que visibilizar el problema para poderlo enfrentar y atender. 

Decía un amigo mío, que hace rato comí con unos amigos míos, que un candidato del pasado, no quiero, como dijera el caballero de la triste figura, de cuyo nombre no quisiera acordarme, en un lugar de La Mancha, de cuyo nombre no quisiera acordarme, golpeaba a la mujer, golpeaba a la mujer, salió en la prensa; la arrastraba. 

¡Qué valiente es ese hombre! Y las mujeres que votaban por él decían, “es que yo lo quiero para gobernador, no para marido”. Pues no, no puedes aceptar eso, quien sea, si es un hombre aparentemente respetable en la calle, pero si golpea a su esposa o a sus hijas, no puedes admitirlo ni puedes aplaudirle ni puedes tampoco decir ¡qué hombre! 

¡No!, qué canalla, qué patán, qué cobarde. Es lo que tenemos que decir, visibilizar el problema, visibilizar las dificultades.

Y ustedes, en su mayoría que son interpretadores de la ley y aplicadores de la norma, tienen que tener perspectiva de género en las resoluciones, tienen que innovar cómo la violencia tiene que ser castigada en todos los ámbitos: electoral, civil, penal, agrario, administrativo, laboral. 

En todos los ámbitos; este tema de violencia política sí, he visto algunas resoluciones, que todavía no prosperan, hubo una en la Ciudad de México, en Coyoacán, y otras más; al final no se confirmó la resolución. 

Pero son intentos que no podemos desoír ni descuidar. 

Yo tengo, miren, quizá la parte que a mí más me duele es la del campo, es donde la mujer sufre más, las mujeres campesinas, las mujeres indígenas, es donde hay más violencia y es donde hay más temor a denunciar a los hombres. 

Ustedes han escuchado a “La Martina”, ¿no? Cuando mi esposa me habla por teléfono “¿dónde andas?”; me dice como a las 11, el otro día salimos a las 2 de la mañana de la sesión, antier, que aprobamos las reformas electorales, y a la 1: “¿dónde andas?”; y le digo “Estoy aquí como La Martina, no me he movido de aquí”. 

Pero es el ejemplo de “La Martina”. ¿Qué pasa con la Martina? 

Engaña al marido, llega el marido y le dice: te voy a llevar con tu papá y le dice al papá, suegro, le traigo a Martina que una traición me jugó y entonces le dice, no, llévatela tú, es tu problema. 

¿Ah sí? Pues saca la pistola y nomás tres tiros le dio, dice la canción. Entonces, es una canción, pero eso sucede, no, es tu problema. Eso no puede seguir sucediendo. 

Y por eso la mujer ahora está ocupando, para mi gusto y satisfacción, posiciones de relieve, de importancia, trascendencia. Todavía el Tribunal está muy lejano, por cierto. 

Los órganos jurisdiccionales presumen, el otro día hablé con el Presidente de la Corte, dijo no, es que hay más mujeres, sí, pero las tienes de secretarias. 

El tema no es que haya más mujeres, sino que haya más juezas, más magistradas, más ministras. Yo hablo de posiciones de relieve que también lo pueden hacer, lo saben hacer y además proyectan las mejores sentencias, con todo respeto a los hombres. 

INTERVENCIÓN: Me gustaría mucho que al rato lo aportara la magistrada, que fue la que merece el crédito. 

Esta Sala, le comparto, tiene no sólo en cuanto a número, sino en cuanto a posiciones de relevancia, somos número uno en el tema de mujeres, la segunda posición después de la magistratura, que son las únicas que pueden ser electas dentro de magistrados, porque los demás los eligen los senadores. 

Esa es una mujer, entonces el Secretario General de Acuerdos es una mujer y entre los proyectistas y coordinadores, que son los que enseguida tienen jerárquicamente la posición más alta, son más mujeres también que hombres. 

SENADOR RICARDO MONREAL: Va a ser la excepción, pero qué bueno, me alegra, pero yo hoy doy clases en la UNAM y hoy traje un tema sobre esto.

Y algún alumno me preguntó, doctorado en la UNAM, maestro, pero lo de la paridad ¿usted cree que vamos a llegar al nivel 50-50? Sí, sí creo. 

¿Y no le parece injusto? No, no me parece injusto, al contrario, nos dejaron algo, el 50 por ciento. Si lo hubiéramos dejado abierto nos hubieran rebasado, ya tenemos un candado. 

¿Por qué? Porque nosotros tenemos en el Senado, próximamente, que definir la integración y completar 16 estados en los tribunales electorales, 16, 21 magistrados. 

Mi intención es que sean mitad y mitad y tengo problemas en mi propio grupo, pero yo voy a empujar a que sea 50 y 50 por ciento de magistrados y magistradas.

Y, por cierto, yo debo decir que, en la Cámara de Senadores, como nos toca la facultad de decidir sobre magistrados, ministros, Consejo de la Judicatura, Tribunal Agrario, Tribunal Administrativo, órganos autónomos, procuramos siempre la paridad desde que somos senadores en esta última etapa. 

Y como yo siempre fui de la minoría, algunos de ustedes se acordarán, a la mejor no todos, pero algunos, la oposición nos ignoraba cuando éramos minoría.

Yo fui coordinador de senadores del PT y éramos cinco, de 128. Luego fui diputado y éramos 20 de 500. Nunca pudimos prosperar en los puntos de acuerdo que planteaba.

Y ahora que me dice la oposición, oye Ricardo, ¿no te parece una exageración que sea mitad y mitad? No; pero vamos, viendo por méritos. Sí, dentro de los méritos, mitad y mitad. 

Entonces dicen no, así no. Ahora te aguantas, ahora sí soy mayoría. Cuando era minoría podías hacer lo que quisieras, pero ahora somos mayoría.

Y en honor a la verdad, acabamos de nombrar hace, ustedes entraron hace cuatro, cinco meses, nombramos integrantes de cinco salas y lo que observamos todos, porque fue por unanimidad, fueron los mejores perfiles, ya no cuotas partidistas, ya no más, los que saben más, los que aprenden, los que están metidos. 

Ya no amigos, ya no improvisados y los cinco provenían del Servicio Civil de Carrera, como Ernesto. Venían de ponencia, venían de secretarios de acuerdo, venían de trabajar en el Tribunal muchos años. 

Eso es lo que debemos hacer. Por esa razón yo tengo una buena opinión de los órganos jurisdiccionales y creo que debemos respaldar su profesionalización, su independencia, su autonomía, que no estén sometidos a ningún partido ni a ningún poder, que resuelvan conforme a la ley y conforme al derecho. 

Pero ojalá y lo lean y lo compren, porque, como ustedes saben, nos hemos reducido el salario y tengo que dar clases y escribir para completar la exigencia de la casa. Entonces, me toca un porcentaje de la venta de libros.

Entonces, a mí me da mucho gusto estar, no había estado en ningún momento aquí, ahora conozco aquí, esta Sala. Me da gusto venir a Monterrey a encontrarme con mis amigos. Aquí está Mario, Judith, Horacio, muchos amigos, muchos amigos personales que me acompañan.

Me acompaña el senador Eduardo Ramírez y su esposa. Conózcanlo porque es muy influyente, es el Presidente de la Comisión de Puntos Constitucionales, por ahí pasan los nombramientos; es de Chiapas.

Pero a todos les expreso mis respetos, a las mujeres, Paty también compañera. Tengo parientes como José Cardona, que es mi primo, tengo muchos amigos y muchos conocidos y muchos amigos aquí, en Nuevo León, en Monterrey y me da mucho gusto volver a verlos.A los magistrados, magistradas de la Sala, muchas gracias por su anfitrionía y muchas gracias por organizar este evento de carácter académico. 

Síganlo haciendo porque eso ayuda mucho al despertar ciudadano. 

Enhorabuena y a todos mis respetos y buenas noches. 

Por cierto, me falto una última expresión que pareciera ser una provocación de la doctora María de los Ángeles Guzmán, les voy a decir por qué: ella mencionó a Mónica Fernández y Mónica es la presidenta de la Cámara de Senadores que, después de haber sido María de los Ángeles Moreno la única presidenta en la historia del Senado, ya falleció, ella es la segunda mujer en la historia del Senado.

Pero le digo que es una provocación porque ya me andaba costando mi puesto, haber pugnado por una mujer. Pero estoy convencido de que las mujeres deben tener un espacio y uno de los argumentos, por el que no querían que fuera ella, ¿ya saben cuál era? Va a ser títere de Monreal, porque les conceden menos capacidad a las mujeres que a los hombres. 

¿Por qué? Es un estereotipo que debemos derribar. Las mujeres tienen su propia autonomía, tienen su propio profesionalismo y tienen su propia capacidad y estoy seguro que Mónica, la Presidenta del Senado, va a ser muy buena presidenta.

Ayer, no sé si lo vieron ustedes en alguna fotografía o en la prensa, estábamos en la comparecencia de Olga Sánchez Cordero, por cierto, la primera Secretaria de Gobernación mujer en la historia del país.

Y entonces llegó un momento en que, en el Pleno, todo el Pleno y la Mesa Directiva eran mujeres: la presidenta, mujer; las dos vicepresidentas, mujeres; las cuatro secretarias, mujeres, y la Secretaria de Gobernación en la Tribuna. 

Es una fotografía irrepetible. Todo el Pleno aplaudimos. Por eso les dije a los hombres ahora, a mis alumnos, acostúmbrense, porque nos toca jugar un papel secundario pronto, muy pronto. 

Muchas gracias. 

Buenas noches.