Grupo Parlamentario Senado MORENA, LXIV Legislatura

Versión estenográfica de la conferencia de prensa que ofreció el Senador Napoleón Gómez Urrutia en el marco de su Primer Informe de Actividades Legislativas

Pregunta: Vemos que la clase obrera mexicana jugó un papel muy importante en la conformación de ese México salido de la Revolución Mexicana, en concreto la elaboración del Pacto Obrero Industrial, en donde personajes como Juan Manuel Elizondo, originario de Coahuila, pero avecindado aquí, y uno de los dirigentes fundadores del Sindicato Minero, desempeñaron esta trascedente labor de llevar al país, más que los generales y más que los burócratas o licenciados de aquella época, o presidentes inclusive, fue la clase obrera mexicana el motor transformador de toda esta vida que le permitió a México crecer a un PIB de 6 por ciento y tener realmente un país dentro de un estado benefactor inigualable en el desarrollo nacional y mundial.

En esta ocasión, después de esta oscura historia del neoliberalismo pareciera que nuevamente las fuerzas obreras, sobre todo apuntaladas por usted y otros sindicatos, el minero es clásico en todas estas luchas, en las buenas y en las malas del país, van impulsando esta transformación.

Quisiera nada más escuchar algunas opiniones al respecto, porque parece ser que no nada más es para impulsar el caso mexicano, sino, por lo que usted está aquí exponiendo, hay una clara relación internacional de esa clase obrera que está enfrentándose al neoliberalismo a nivel mundial y está abriendo las causas para un equilibrio al estilo de lo que nos dejaron los Flores Magón, entre capital y trabajo asalariado, o lo que el mismo proyecto de la Revolución Mexicana de 1917 plantea, este equilibro de factores.

¿Qué nos puede comentar al respecto de este planteamiento?

Gracias.

Senador Napoleón Gómez Urrutia: Muchas gracias.

Con mucho gusto.

Primero quiero decirle que, efectivamente, yo estoy de acuerdo, hubo grandes líderes sindicales y organizaciones fuertes que en su momento jugaron un papel muy importante para ayudar a los cambios, a las reformas y a las transformaciones del país en ese momento; que los sindicatos facilitaron la paz laboral; que pudieron crear condiciones para que hubiera un impulso a la inversión pública y privada, y que ello permitió que la economía creciera en muchos años.

Sin embargo, como en todo, obviamente hay organizaciones, hay dirigentes de todos los sectores, y aquí no nada más hablo de los laborales, que se rezagan, se quedan atrás y comienzan aprovecharse de las nuevas circunstancias.

Yo creo que, a lo largo de muchos años, sobre todo desde que se firmó el Tratado de Libre Comercio en México, la economía nacional se abocó y se dedicó a la exportación principalmente, sobre la base de un modelo de controlar los salarios en México, los salarios reales.

Y desde hace 25 años, cuando se aprobó el Tratado de Libre Comercio, que México tenía los salarios más altos y prestaciones de América Latina, hoy, 25 años después, tenemos los más bajos, y mucha desigualdad y mucha falta de oportunidad para la democracia sindical.

Entonces, aunque los sindicatos siempre han jugado un papel muy importante en toda esta transformación; es más, he dicho que si no existieran sindicatos ni líderes que defendieran a sus trabajadores, la explotación llegaría a tal grado que seguramente tarde o temprano veríamos crisis sociales y estallidos sobre la paz laboral que pondrían en riesgo el futuro del país. Así es que los sindicatos sí han jugado un papel muy importante.

Hay diferencias ahora. ¿Qué es lo que estamos haciendo ahora?

Con todo este proyecto de Reforma Laboral, con todos estos cambios, aprobaciones y ratificaciones de los convenios internacionales, estamos buscando que los trabajadores se adapten al nuevo mundo laboral, donde pueda haber más justicia, más democracia, más libertad, más transparencia.

Y este derecho a ejercer el voto libre, directo, secreto, da la posibilidad de que los trabajadores puedan elegir a la organización que quieran pertenecer o dejar de pertenecer y también a sus dirigentes, y no que se los impongan, como ha venido sucediendo a lo largo de los últimos 30 años. Esa es la realidad.

Entonces necesitamos cambiar y adaptar todas las leyes y dar el marco jurídico de certidumbre para que la democracia sindical y la justicia laboral verdaderamente operen en el país, para que se pueda reordenar el mundo del trabajo y que vaya acorde con los cambios, las transformaciones y la modernización del país.

No podíamos crecer con un sector laboral atrasado, sumido en la desigualdad, en la corrupción, en la represión; teníamos que adaptarlo.

Igual la clase empresarial. Se tienen que adaptar a los cambios.

Yo he insistido e invitado a que todos, desde la trinchera que nos corresponda participar, que ayudemos a transformar el país.

México no podía seguir como venía, en torno a un deterioro total de la economía, de la actividad política, social, que ponía en riesgo el futuro de la nación, entonces creo que era importante y es lo que estamos haciendo.

Claro que esto va a implicar que muchos se van a resistir al cambio, se están resistiendo al cambio; hay organizaciones sindicales que se están amparando contra la Ley Laboral. Increíble.

Cuando la Ley Laboral es para ayudar a los trabajadores y darles libertad y democracia. Pues se amparan, porque, claro, no quieren que cambien las cosas, han estado cómodamente instalados en el control sobre las personas y los trabajadores y no quisieran que esto cambiara. Pero también hay empresarios así y hay políticos así. Y hay muchos que le apuestan a que este modelo, esta nueva transformación, este proyecto de país que ha ofrecido Andrés Manuel López Obrador, fracase.

Pero creo que los objetivos y la visión son correctos, creo que el país va a salir adelante y va a superar la mayoría de estos problemas.

Estamos en una transición y muy corta, este gobierno apenas lleva poco más de siete meses, ni siquiera ocho meses, y en el Congreso de la Unión estamos por cumplir un año de que iniciamos las actividades, pero siento que la dirección es correcta y que seguramente el movimiento obrero va a volver a jugar un papel muy importante en el futuro de las actividades productivas del país, va a jugar un papel trascendental, pero sobre nuevas reglas y sobre nuevas bases, que son de democracia, de justicia, de libertad, y eso va a ayudar a modernizar la visión de la clase trabajadora sobre los problemas del país y hacernos a todos más responsables socialmente.

Pregunta: (…) si ya se hizo oficial la notificación del amparo del Sindicato Democrático y a cuántos trabajadores (inaudible).

Senador Napoleón Gómez Urrutia: Hay una serie de amparos; que yo sepa no se han resuelto todavía, están en juicio y se están revisando por las autoridades judiciales.

Aquí no interviene el Senado de la República ni el Congreso de la Unión, pero la verdad lo que me parece es una contradicción que cuando la reforma tiene el objetivo de ayudar a los trabajadores, los sindicatos y líderes se opongan a esto a través de amparos o de cualquier otro procedimiento para obstaculizar.

Yo siento que no van a poder detener el avance de la reforma laboral, a lo mejor se anotarán algún triunfo momentáneo o particular, si es que ganan alguno de ellos, pero creo que el país necesita que todos nos adaptemos a estos cambios. Por eso decía, desde el papel o la trinchera que nos toque jugar.

Y los líderes también, porque, si no, lo que veo es que se van a quedar atrás, la gente se les va a ir saliendo; de hecho, se les están saliendo ya de las organizaciones sindicales tradicionales muchos sindicatos y federaciones, y están buscando otras nuevas formas de organizaciones democráticas del país.

Con la nueva Confederación Internacional de Trabajadores que creamos en el mes de febrero, el 13 de febrero anunciamos la creación, el 13 de marzo tuvimos el registro y la Toma de Nota, un mes exactamente después. Y hoy, a cinco meses de distancia, prácticamente tenemos ya más de 200 sindicatos nacionales afiliados, más de 30 federaciones nacionales, y toda la semana sigue creciendo.

¿Por qué? Porque la gente, los trabajadores, muy inteligentes, están buscando una nueva forma de democracia y de participar, cuando se las han negado las organizaciones tradicionales.

Y como a mí, desde que regresé a México al Senado de la República y tuve el honor de ser nombrado Presidente de la Comisión de Trabajo, me han buscado para que los ayude y los oriente. Y por eso se formó esta nueva Confederación Internacional de Trabajadores, la CIT; que es voluntaria, aquí no está ni nació para quitarle membresía a otras organizaciones ni tampoco para imponérsela a nadie.

Aquí lo que se está planteando son los cambios, la democracia, la transformación que se está buscando y que el que quiera adherirse a ella, adelante. Y ha seguido creciendo el número de solicitudes y yo creo que esto es algo así.

Por eso los líderes que no se adapten a estos cambios se van a quedar solos tarde o temprano, se les van a salir sus gentes, sus sindicatos, sus federaciones. Ya tenemos muchos casos, no quiero mencionar a ninguno en particular para no ofender susceptibilidades, pero esa es una realidad y lo vemos también en organizaciones del sector público.

Por ejemplo, sindicatos que eran del Apartado A del sector público, de la burocracia, pues ahora también ya tienen el mismo derecho que los trabajadores del Apartado A, los del B al A y todos son iguales ante la ley para que puedan elegir libremente a sus dirigentes y a sus sindicatos. Y eso es un cambio radical importante que abre la posibilidad de la libertad sindical.

Pregunta: El Presidente mencionó que el Fondo Minero se va a entregar directamente a comunidades y municipios, preguntarle si conoce, si algunos municipios de Nuevo León o comunidades van a ser beneficiadas; y si es así, ¿cuánto sería el recurso que se entregaría?

Senador Napoleón Gómez Urrutia: Efectivamente, como ustedes saben, hay un Fondo Minero que fue cancelado o suspendido temporalmente porque cuando entró esta nueva administración se encontró que no había mucha transparencia en el manejo de los recursos, que no siempre llegaban a las comunidades.

Los fondos mineros son aportaciones que vienen a través de impuestos y derechos a las empresas, que deberían de llegar a ciertas comunidades para obras públicas de caminos, escuelas, clínicas o cualquier otro servicio público que se requiriera.

Pero estaban pasando por manos de gobernadores, presidentes municipales y a veces surgieron muchas dudas y quejas. Se suspendió.

Yo de hecho tuve una plática recientemente, hace ocho días precisamente con el Presidente de la República sobre este tema, entre otros más, y buscamos, estamos buscando cómo reactivarlo sobre nuevas reglas, para que lleguen efectivamente directo a las comunidades, a donde se van a utilizar esos recursos y evitar esa intermediación que se podría prestar a sospechas o aplicarse mal. Y eso es lo que se ha estado haciendo, pero se va a retomar.

He estado recorriendo el país, muchos estados, porque me han invitado a formar la Confederación Internacional de Trabajadores en cada estado y la hemos estado, pronto integraremos la de Nuevo León, pero ya lo hemos hecho en varios estados de la República: en Durango, en San Luis Potosí, en Chiapas, en Tabasco, en la Ciudad de México, en Oaxaca, en fin. Y vamos a seguir avanzando en eso.

Y ahí he recogido muchos comentarios sobre la falta de ese Fondo Minero, que sí realmente hacía beneficio cuando llegaba directamente al destino final.

Entonces esto se va a retomar, el Presidente está muy consciente de eso y de hecho seguramente habrá, se buscará fortalecerlo para que más recursos puedan llegar directamente a las comunidades sobre las nuevas reglas de supervisión, de control y de vigilancia del manejo de estos recursos.

Pregunta: Disculpe, ya se acerca el proceso electoral, ¿usted buscará contender por algún cargo?

Senador Napoleón Gómez Urrutia: No, soy senador de la República y presido el Sindicato Nacional de Trabajadores Mineros, Metalúrgicos y Siderúrgicos, y ahora presido la Confederación Internacional de Trabajadores, algo que yo no busqué, pero había que alguien integrarlo.

Entonces yo estoy más enfocado en mi trabajo actual en el Senado de la República, consolidando la Confederación Internacional de Trabajadores y, desde luego, ayudando y colaborando con el Presidente de la República en la medida de mis posibilidades, con base en mi experiencia y capacidad para ayudar a resolver los problemas de México, que son muchos, son grandes retos.

Hay demasiadas injusticias en el país acumuladas, hay una gran desigualdad y, sobre todo, mucha corrupción e impunidad, que se han vuelto como el cáncer de la sociedad.

Entonces en la medida en que yo pueda contribuir, mi tarea principal ahorita es enfocarme en todos esos temas y colaborar con México lo mejor que pueda.

Pregunta: Usted participó en el proceso interno para elegir candidato a la gubernatura aquí de Nuevo León, ¿verdad?

Senador Napoleón Gómez Urrutia: Así es.

Pregunta: Formó parte en donde había dados cargados, asume la responsabilidad, yo lo digo, a favor de Sócrates Rizzo, a quien le llevó un abrazo usted hace poco. Yo le digo, ¿no le quedó a usted algo de deseos de volver a contender por este cargo y que ahora está en posibilidades de lograrlo, cuando los tiempos se den?

Senador Napoleón Gómez Urrutia: Efectivamente, primero yo participé en ese proceso de selección interna, que iba a ser el primer ejercicio democrático del PRI en aquella época para elegir un gobernador a través de una selección de cinco candidatos.

Efectivamente, el proceso se deformó desde el principio, los dados se cargaron y comenzaron a correr a favor de un solo candidato. Por cierto, yo no había visto a Sócrates Rizzo desde entonces y me dio gusto verlo, que viniera aquí al desayuno y saludarnos.

Pero obviamente fue una experiencia muy enriquecedora, porque me tocó recorrer por lo menos en dos o tres ocasiones todo el estado, los diferentes municipios, en fines de semana, pedí licencia; yo era Director General de la Casa de Moneda en México entonces, pedí licencia para participar, yo quería ser gobernador de Nuevo León, por supuesto, y tenía un plan de trabajo, un proyecto y un programa que luego se convirtió en libro, que se llama Nuevo León, los retos del presente y la crisis del futuro.

Y bueno, finalmente llegó Sócrates Rizzo, desafortunadamente no terminó su periodo, por problemas que todos conocemos, pero obviamente siempre será servir a su estado, servir al país un gran honor.

No lo tengo yo contemplado en este momento, lo digo claramente, pero siempre será eso, un honor, un prestigio.

Y, bueno, ahí lo trae uno nada más como un sentimiento, pero no es mi intención ni de venir a Monterrey, estoy viniendo muy seguido, lo he hecho más discretamente. Lo que pasa es que hoy coincide con la presentación del informe de labores y quise platicarlo y hacerlo con ustedes para hacerlo público y que ustedes lo tuvieran también, porque la verdad sí estamos trabajando mucho en el Senado de la República.

Ha habido días, bueno, uno solo, que terminamos a las siete de la mañana del día siguiente, la verdad había muchas iniciativas, mucha discusión y la intención ha sido, no como se hacía antes, que el partido mayoritario le echaba mayoría a los demás y votaban a favor, cuando estuvo el PRI o el PAN.

MORENA no, se ha manejado de otra manera, a través del convencimiento, de la discusión, de la democracia y entonces a veces nos llevan sesiones larguísimas, pero bueno.

Entonces ese ha sido me tema principal en estos tiempos y creo que puedo ayudar mucho más a este proyecto de transformación del país y desde luego a México y a todos, no sólo a los trabajadores, sino a todo México.

Pregunta: Senador, a propósito de las resistencias que mencionaba usted ahorita, se han circulado algunas versiones en los medios de que se está tramando o está echado a andar una campaña para propinar un golpe suave a la Cuarta Transformación, al Presidente.

Y también hay otra versión aún más reciente, que habla de que algunos miembros de las elites del sector privado, aparentemente algunos de Monterrey, también estarían echando a andar un proyecto para eventualmente proponer una candidatura con base en un personero de ellos, el Presidente de la COPARMEX actual, y lograr una alternancia inédita como no se ha visto en el país.

Esto, como le digo, son versiones extraoficiales, rumores, usted las ha leído por ahí, ojalá me pueda dar una apreciación.

Senador Napoleón Gómez Urrutia: Yo creo que es una realidad que esos grupos existen y que están trabajando algunos de ellos, efectivamente, a favor de que este proyecto de transformación que encabeza el Presidente Andrés Manuel López Obrador fracase.

Y son muchos de los que se resisten al cambio quisieran mantener las condiciones como estaban, han sido grandes beneficiarios de que el país, el ritmo que tenía, el modelo de política económica que siguió, y no quisieran que cambiara, han estado en una posición cómoda, de privilegios, y esos se resisten, empresarios y políticos.

Ahora que estuve en España, hace poco, en una invitación de los líderes sindicales de la Unión General de Trabajadores y con algunos empresarios, mencionaban que había muchos mexicanos, políticos y empresarios en España ahorita, hablando mal del país, hablando de que no hay certidumbre y cosas de este tipo.

Claro, son los que están allá escondidos, muchos de ellos, los que se llevaron lo más que pudieron, los que han estado comprando hoteles, bienes raíces, invirtiendo sus recursos. Y estos, seguramente a través de las formas que ellos pueden, están actuando en contra, calladamente, en contra y apostándole a que esto fracase.

Yo creo que afortunadamente cada vez son menos, cada vez el Presidente ha tenido una política abierta de ir sumando nuevos grupos empresariales; con los empresarios de Monterrey se ha reunido varias veces, con el grupo grande de los 10 y con el grupo, digo, con el Grupo de los 10 y con un grupo más grande de 47 empresarios.

Y yo creo que poco a poco se van convenciendo de que las intenciones y los objetivos son buenos y que hay que darle tiempo a que el gobierno consolide todo este proyecto.

Miren, todavía estamos actuando con el presupuesto del año pasado, que fue aprobado por el gobierno anterior. Este año va a ser el primer presupuesto que se apruebe en este gobierno para el año 2020.

Y yo creo que vendrán cambios importantes para fomentar la inversión y hacer crecer de nuevo la estructura productiva interna que tanta falta le hace a México, en lugar de dirigirla hacia un mercado de exportación, eso puede continuar, pero fortalecer el mercado interno, porque nos hace menos vulnerables como país a las crisis económicas o financieras, a la especulación, a las presiones, a las amenazas de los vecinos del norte, de imponer aranceles.

Si tenemos una estructura productiva sólida podemos aguantar y amortiguar mucho mejor las cosas y el enfoque va muy dirigido a eso y por eso todos estos proyectos nuevos que ha anunciado el Presidente Andrés Manuel López Obrador, como el desarrollo del sur y sureste del país, el Tren Maya, que la refinería de Dos Bocas en Tabasco, el Canal Interoceánico, y también en el centro y norte del país.

Entonces, yo creo que estos grupos, que sí existen, poco a poco se van a ir disminuyendo y al final va a pasar como con los líderes que se oponen, líderes sindicales a la transformación democrática del movimiento sindical, pero se van a quedar atrás y solos.

Yo creo que el país va a seguir avanzando, hay grandes esperanzas de que esto triunfe y yo creo que así va a ser, estoy convencido de eso.

Entonces, hay que seguir trabajando, no perder la paciencia, no desanimarse, seguir echándole ganas y trabajando todos juntos por el bien de México.

PREGUNTA: El Presidente ha vuelto a tocar hoy en la mañana el tema de los salarios de los trabajadores mineros y ha vuelto a decir que le gustaría que acá se pagaran salarios como se pagan en Canadá, por ejemplo.

¿Qué tan viable sería esto? ¿Es una cuestión de tiempo, es una cuestión de negociación, sensibilizar a los concesionarios de esas grandes tierras que tienen ellos para explotar en los metales?

Senador Napoleón Gómez Urrutia:  Claro que sí.

Mire, yo creo que en el tiempo se puede lograr, no es de la noche a la mañana, y le voy a decir por qué.

Los trabajadores mineros de Canadá, de Estados Unidos o de cualquier parte del mundo hacen lo mismo que los mexicanos: extraen los metales del fondo de la tierra, los transforman en las industrias metalúrgicas, los convierten en productos de uso final.

Todos los precios de los metales se cotizan en dólares, entonces, producimos lo mismo, prácticamente la tecnología es universal, a lo mejor en algunos lugares un poco más avanzada que en otros, y el esfuerzo y el sacrificio que hacemos aquí es tan grande como cualquiera de ellos.

Los precios de los metales se cotizan, como decía, en el mercado internacional, en Londres, en Hong Kong, en Nueva York, pero a México le llegan y le pagan salarios mucho más bajos cuando la productividad probablemente ese tan alta o más que la de estos países.

Entonces, no es justo que haya una diferencia de 10 o 20 veces con salarios que pagan allá por hacer lo mismo, porque el producto final se vende al mismo precio en el mercado internacional, eso no lo fijan las compañías, lo fijan los mundos financieros.

Entonces, sería justo que se hiciera.

Yo nada más comento otra cosa, en el Sindicato Nacional de Mineros desde hace por lo menos 12 o 15 años hemos negociado y obtenido los mayores incrementos en salarios y prestaciones del país, dos y tres veces por encima del salario promedio nacional.

A veces, en algunos casos en cinco años hemos duplicado los salarios de los trabajadores mineros y somos de los mejores pagados en México.

Claro, estamos negociando con empresas privadas, nacionales y extranjeras, no con el gobierno; el gobierno ya no tiene no empresas mineras, siderúrgicas o metalúrgicas.

Pero, bueno, simplemente volviendo a la pregunta, las condiciones son, la productividad es muy buena en México, que podría avalar salarios más altos, y la productividad permite también que las tecnologías, la capacitación y la educación cada vez crezcan más para estar a la par con cualquier país del mundo.

¿Por qué los salarios no?

Y hace rato que alguien mencionaba algunas de las condiciones internacionales de los sindicatos, quiero decirle: nosotros, incluso esta Confederación, le llamamos Confederación Internacional de Trabajadores, la CIT, y todo mundo me pregunta: ¿y por qué internacional si en México no hay confederaciones internacionales?

Es una confederación mexicana, pero, ¿por qué se llama internacional?

Porque nosotros cuando analizamos, y mi experiencia de haber estado en el extranjero y de mejorar e incrementar las relaciones con todos los líderes y políticos y sindicales del mundo, de repente llegamos a un punto en el que dijimos: si la globalización hace que las empresas, si las empresas desarrollan estrategias globales para maximizar sus utilidades, sus ganancias y aumentar el grado de explotación, ¿por qué los sindicatos no nos habríamos de globalizar también?

Porque muchas empresas son multinacionales, igual operan en Estados Unidos, en Europa, en Latinoamérica, que en México y tener una fuerza de negociación mucho más solidaria.

Entonces, se hicieron convenios de alianzas internacionales, alianzas estratégicas internacionales y de solidaridad para fortalecer eso.

Pero no quiere decir que líderes de Estados Unidos o Canadá van a venir a manejar la política laboral en México, mantenemos esa corelación porque es importante y nos enriquece a todos.

Tenemos intercambios de experiencias en cursos de capacitación para jóvenes todo el tiempo. Hoy están en Pittsburg, en Estados Unidos, tres jóvenes líderes nuestros en cursos de capacitación, luego vienen ellos acá, y así lo hacemos con otros países del mundo.

Yo creo que esto que mencionó el Presidente, y ya le di una vuelta muy larga, pero, finalmente, sí es factible, no de inmediato, será un proceso gradual, claro, en la medida en que trabajemos mejor, y el sector se recupere y se desarrolle, pues va a ser más fácil de llegar a mejores salarios todavía que los que tenemos actualmente.

Muchas gracias a todos y a todas, y ahí estoy a su disponibilidad.

Gracias.

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